En Chile:

El oscuro historial familiar del coronel Maurice Grimalt, director subrogante de Gendarmería

Con la vacancia del cargo antes llenado por el otrora hombre fuerte del ex subsecretario Mahmud Aleuy, la renuncia del geógrafo PPD Jaime Rojas dejó en la cúspide de Gendarmería al coronel Maurice Grimalt Catalán, quien se desempeñaba como subdirector operativo.

Oficial con años de servicio cumplidos, conocido por tratar de influir en el mando desde los tiempos del ex director uniformado Tulio Arce, cuando entregó un informe que sirvió de sustento para sacar del cargo al entonces coronel Freddy Larenas, Grimalt buscaría perpetuarse en el servicio hasta mediados de 2018.

En las gestiones para lograr aquello, según fuentes de la institución, estaría participando su primo, el ex director de Gendarmería Hugo Espinoza Grimalt (PS), quien ejerce labores profesionales en la escuela de la institución. Espinoza continúa aferrado a ésta como su hermano Mario, encargado de Finanzas de San Miguel.

En el frente interno, los parientes de Maurice Grimalt son motivo de sospecha. Su padre Leonardo Grimalt Castro es vinculado como secretario al ex jefe de Cuatro Álamos y comisionado de Gendarmería a la DINA Osvaldo Manzo Durán, quien ha sido procesado en numerosas causas de derechos humanos.

Además, de acuerdo a una lista de supuestos agentes represores de la dictadura, un funcionario que comparte los apellidos Grimalt Castro habría participado en la expulsión de disidentes de Pinochet durante la década de los setentas.

Sin embargo, la vinculación del director subrogante de Gendarmería que más resquemor genera al interior de las filas -dada la gravedad que tendría en el ámbito de la seguridad penitenciaria- es la que lo une a su cuñado, el interno condenado por robo con violencia Andrés Flores Concha.

Flores, quien registra varias faltas y sanciones por riñas, tenencia de un celular, consumo de cocaína e insultos al personal de Gendarmería, ha sido visitado por los suegros de Grimalt cada vez que ha estado cumpliendo sentencia en cárceles de la Región Metropolitana.

Esto fue posible en agosto de 2017, cuando Grimalt ya era subdirector operativo. A “petición personal” del propio interno, Gendarmería trasladó a Flores desde el C. P. de Puerto Montt al C. D. P. de Talagante. El hecho fue visto con suspicacia por algunos funcionarios, ya que el recinto no cumple con estándares óptimos para internos de alta peligrosidad.

El fugaz paso de Flores por Talagante, que necesariamente debió ser palpado por las narices de Grimalt, duró solo un mes. Luego de eso fue nuevamente trasladado al sur del país.