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Condenado por violaciones a DDHH figura como director de escuela pública en Curacautín

En un establecimiento rural de enseñanza básica del sur de Chile aparece trabajando el profesor Juan Carlos Burgos Belauzarán, quien fuera sentenciado como un civil partícipe en la desaparición forzada de cinco personas bajo la dictadura de Pinochet.

De acuerdo con un fallo de la Corte Suprema de fines de 2022 respecto a los denominados episodios de Santa Bárbara y Quilaco (rol 24.143-19), Burgos fue condenado «a la pena de cuatro años de presidio mayor en su grado mínimo, accesorias de inhabilitación absoluta perpetua para cargos y oficios públicos y derechos políticos y la de inhabilitación absoluta para profesiones titulares mientras dure la condena y costas de la causa».

Esto, «como autor de los delitos de secuestro calificado de Cristino Humberto Cid Fuentealba, José Felidor Pinto Pinto, Luis Alberto Cid Cid, Luis Alberto Bastias Sandoval y Raimundo Salazar Muñoz».

En febrero de 2023, el diario La Tribuna informó que el ministro en visita para casos de derechos humanos en la Región del Bio Bio, Carlos Aldana, ya había dictado el cúmplase de la sentencia para iniciar el proceso de notificación a los condenados, señalándose que Burgos debía cumplir «cuatro años de libertad vigilada».

CONTRATADO EN MUNICIPIO

Una revisión al Portal de Transparencia Activa de organismos del Estado permite constatar que Juan Carlos Burgos Belauzarán ha recibido sueldo municipal como «profesor encargado» de la Escuela Collico, dependiente del DAEM de Curacautín, con una remuneración que, en el mes de marzo de 2023, superó los dos millones brutos.

Consultada sobre este caso, la Municipalidad de Curacautín señaló a Verdad Ahora que no ha sido notificada de la sentencia contra Burgos y que ingresará una consulta jurídica en Contraloría para definir los pasos a seguir.

PARADERO DESCONOCIDO

El portal Resumen detalla que el grupo integrado por Burgos, civiles ayudantes y exfuncionarios de Carabineros, llevó a tres de los detenidos individualizados «por el camino público que conduce a Quilaco hasta un sendero que lleva a la confluencia de los ríos Bío Bío y Quilmes, donde fueron bajados del vehículo y vigilados por sus captores».

Luego, según recoge el medio, «se les llevó caminando hasta las riberas de los cursos de agua señalados, momento en que sus aprehensores les habrían disparado con armas de fuego cayendo sus cuerpos al cauce de los mencionados ríos, ignorándose su real paradero hasta la fecha».

Por Matías Rojas

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