Megaproyecto de hidrógeno verde y observatorio chino son cancelados en el desierto de Atacama
Esta semana, la empresa AES Chile confirmó que no seguirá adelante con la planta de hidrógeno y amoniaco verde que pretendía construir en la Región de Antofagasta, donde numerosos científicos cuestionaban sus impactos sobre la calidad de los cielos nortinos para la observación astronómica.
Según manifestó la compañía, la inversión de US$10 mil millones fue retirada en base a una revisión de su cartera de proyectos, optando por concentrar recursos en otras iniciativas de «generación renovable y almacenamiento», consignó ExAnte.
Oponiéndose a INNA -como se presentó el año 2024 ante el Servicio de Evaluación Ambiental-, diversos astrónomos habían escrito cartas al presidente Gabriel Boric, llegando a comparecer ante la Comisión de Medio Ambiente de la Cámara de Diputados para insistir en la necesidad de cambiar su ubicación.
La controversia también fue puesta sobre la mesa en el último debate presidencial de Anatel, donde el excandidato y ahora mandatario electo José Antonio Kast dijo ser contrario al esfuerzo industrial impulsado en la zona.
María Teresa Ruiz, astrónoma y Premio Nacional de Ciencias Exactas, calificó el anuncio como una «excelente noticia» y un «resultado por el cual hemos estado batallando la comunidad astronómica nacional e internacional, pero además la comunidad en general, porque hemos tenido en esta batalla apoyo de los rectores de universidades publicas y privadas, de premios nobeles, ciudadanos en general».
CONVENIO ABANDONADO
Mientras el proyecto INNA se cancelaba, también se informó por el Ministerio de Relaciones Exteriores el término formal de un acuerdo suscrito por la Universidad Católica del Norte con el Observatorio Nacional Astronómico de China, dependiente de la Academia de Ciencias del país asiático, para construir un punto de observación en el cerro antofagastino de Ventarrones.
El canciller Alberto Van Klaveren explicó que el plan, congelado en abril de 2025, no resultaría válido desde el punto de vista jurídico, afirmando que los proyectos de esta naturaleza deben canalizarse mediante acuerdos entre Estados o a través de la Universidad de Chile, aludiendo además a incompatibilidades en el uso del terreno concesionado a la UCN por el Ministerio de Bienes Nacionales.
Sin embargo, indicó que «el Gobierno de Chile está absolutamente abierto a negociar un acuerdo astronómico general con la República Popular China, tal como nosotros lo hemos hecho con la Unión Europea, que es quizás el acuerdo más relevante que ha suscrito Chile en materia astronómica y que sigue plenamente vigente», recogió Emol.
Según el mismo medio, trascendió que la paralización inicial «se produjo tras las advertencias transmitidas por Estados Unidos» de que «la infraestructura sería potencialmente para el seguimiento de satélites de órbita, lo que podría tener implicancias estratégicas y de defensa».
