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Policía del Reino Unido solicita a ciudadanos reportar opiniones anti gobierno como terrorismo

La Policía Metropolitana de Londres está solicitando a almacenes y al público general que reporten inmediatamente a las autoridades a cualquiera que mantenga creencias políticas anti-gobierno como terroristas, pidiendo que la gente se convierta en informantes voluntarios mientras el Estado se prepara para un amplio malestar social.

“Este fue el sorprendente mandato de la Policía Metropolitana emitida a almacenes y miembros del público en Westminster la semana pasada”, reporta el Guardian de Londres y el Daily Mail. “No hubo advertencia sobre otros grupos políticos, pero junto a la imagen de un emblema anarquista, la ‘oficina de enfoque contraterrorista’ de la policía de la Ciudad de Westminster llamó a informantes anti-anarquistas diciendo: ‘El anarquismo es una filosofía política que considera al Estado como indeseable, innecesario y dañino, promoviendo así una sociedad sin Estado, o anarquía. Cualquier información relacionada a anarquistas debería ser reportada a tu policía local”.

Llamando también a la gente a que reporte parafernalia de Al Qaeda a la policía, el comunicado vincula a “anarquistas” con terroristas.

“Insinúa injustamente que cualquiera involucrado en anarquismo debiese ser conocido para la policía y participa en una actividad peligrosa”, dijo Jason Sands, un anarquista de South London. “No hay nada inherentemente criminal sobre una ideología política, sea cual sea. El trabajo policial bajo la convención de derechos humanos, que impide la discriminación contra las personas por sus creencias políticas e incluso la solicitud de información, pareciera estar en violación de ello.”

Por supuesto, la etiqueta de “anarquista” podría aplicarse a todo el radio de creencias políticas, pero el hecho de que el estado esté ahora abiertamente criminalizando el sentimiento anti-gobierno y motivando a la gente para que reporte a sus vecinos por expresar disentimiento o muestre cualquier signo de su filosofía política es una clara indicación de cuán paranoico se ha vuelto el gobierno británico de sus propios ciudadanos.

Como el anarquista Sean Smith contó al Guardian, “Es bien absurdo, pero no sorporendente, cuando el Estado busca criminalizar ideas que tacha de peligrosas para su propia supervivencia”.

A decir verdad, si quieres una perspectiva de hacia dónde cree el gobierno británico que esto se dirige, observa no más allá del reporte del Ministerio de Defensa de 2007, que pronosticó que “las clases medias se volverían revolucionarias” y tomarían el “rol del proletariado de Marx” dentro de tres décadas.

“Las clases medias mundiales deben unirse, usando el acceso al conocimiento, recursos y habilidades para moldear los procesos transnacionales en el interés de su propia clase”, advierte el reporte, prediciendo disturbios masivos y dislocación social.

Debido a esto, las autoridades ya están reprimiendo cualquier clase de creencia política que pueda ser entendida como anti-gobierno. Están conscientes de que la revolución post-industrial increíblemente peligrosa, injusta y económicamente desproveída, siendo utilizada ahora para eviscerar a la clase media en occidente, provocará una reacción hostil y radical.

Motivar a la gente a que reporte entre sí las creencias políticas consideradas indeseadas por el Estado es precisamente lo que ocurrió en la Rusia soviética y la Alemania nazi.

Un malentendido común sobre la Alemania nazi es que el estado policiaco era puramente una creación de las autoridades y que los ciudadanos eran meramente víctimas. Al contrario, archivos de la Gestapo muestran que el 80% de sus investigaciones fueron iniciadas en respuesta a información provista por denuncias de alemanes “ordinarios”.

“Hubo relativamente poca policía secreta y la mayoría sólo procesaba la información que llegaba. He encontrado un hecho chocante. No fue la policía secreta la que efectuó una vigilancia de escala amplia y ocultamientos tras cada esquina. Fue el pueblo alemán ordinario quien informaba sobre sus vecinos”, escribió Robert Gellately de la Universidad del Estado de Florida.

Gellately descubrió que la gente que informaba sobre sus vecinos estaba motivada principalmente por factores banales – “la avaricia, los celos y diferencias minúsculas”, y no por preocupación genuina sobre el crimen o la inseguridad.