En Chile:

Caso Matute: Ex comisario de la PDI confirma que diputado participaba en fiestas de traficante

El prefecto en retiro Héctor Arenas, quien estuviera a cargo del equipo especial enviado desde Santiago para investigar la extraña desaparición de Jorge Matute Johns en el año 1999, reconoció ante las cámaras que un diputado de la Región del Bíobío, actualmente fallecido, fue investigado por sus nexos con un traficante de drogas de la ciudad de Coronel.

“Hay declaraciones que incluso hablan de fiestas donde concurría el traficante (Manuel Hernández Delgado, alias Mañungo) junto con el diputado. Hay entrevistas de menores que iban a esas fiestas”, declaró Arenas en una nota emitida el pasado jueves en Canal 13, admitiendo tácitamente que la PDI confirmó las denuncias que sindicaban a políticos como consumidores de droga en el caso Matute.

A diferencia de lo planteado por el mayor Andrés Ovalle, quien señala que funcionarios de Carabineros ligados a Mañungo participaron en el ocultamiento del cadáver de Coke, el ex comisario Arenas negó que la red de narcotráfico descubierta en Concepción tuviera relación con los hechos y volvió a arremeter contra los únicos jóvenes procesados en la causa; los mismos que, con posterioridad a ser imputados en 2001 como presuntos autores del homicidio, fueron dejados en libertad por la Corte Suprema.

Verdad Ahora tuvo acceso al Informe Policial Nº 119 de la Brigada de Homicidios Metropolitana donde Arenas inculpa a los jóvenes Óscar Araos, Jaime Rojas, Cristian Herrera, Federico Homper, Jorge Bañados y José del Río, como únicos responsables de la desaparición. De la lectura del documento emitido con fecha 27 de septiembre de 2001, este medio pudo advertir inconsistencias de horario que plantean dudas razonables sobre la hipótesis del ex comisario.

En base a que los vehículos de Gerardo Roa (el amigo que llevó a Coke a «La Cucaracha”), y de Jaime Lisperguer (quien acompañaba a la ex polola de Óscar Araos), se encontraban estacionados uno junto al otro, Arenas sostiene que con posterioridad a las 02:30 de la madrugada, Matute salió a beber una botella de alcohol que había dejado a un costado del vehículo de Roa, “oportunidad en que se percata que un grupo de jóvenes (el de Araos) se encontraba rayando y desinflando los neumáticos del automóvil propiedad de Jaime Lisperguer”.

Ello deriva, según afirma Arenas, en una agitada discusión a golpes. El prefecto en retiro escribe que “(a Coke) se lo llevan con dirección desconocida… perdiéndose sus captores por un lapso de una hora y media, en los que realizan una serie de acciones con el propósito de fabricar una coartada para evitar ser relacionados” con el rayado del vehículo de Lisperguer y, en eventual consecuencia, con la desaparición del estudiante de ingeniería forestal.

Esta “coartada” supuestamente consistió en que Óscar Araos rayara su propio vehículo para victimizarse, volviera a “La Cucaracha” con sus amigos y agrediera a Jaime Mauricio Dominguez Vallejos, apodado el “Artesano” o el “Negro”, con quien ya había tenido un altercado al interior de la discoteque cuando éste acompañaba a su ex pareja.

En efecto, varios testigos dan fe de la golpiza propinada por el grupo de Araos al “Artesano”. Ninguno, en cambio, declara ver a Jorge Matute siendo agredido por los jóvenes procesados con anterioridad a dicha situación.

En el mismo informe figura la declaración de un joven que vio a Coke ingresando a la discoteque en el mismo instante en que se produjo la agresión contra el “Artesano”, haciendo físicamente imposible, por tanto, que los jóvenes procesados lo hicieran desaparecer antes de volver a La Cucaracha para armar su coartada.

“(…) a eso de las 03:30 horas aproximadamente, vi pasar a un conocido de la Villa Spring Hill de nombre Jorge MATUTE, más conocido como ‘Coke’, acompañado de otro joven de quien desconozco identidad, quienes ingresaron a la Discoteque, de ahí no lo vi más, ya que mi preocupación se fue a un problema que se generó en ese mismo instante, en el sentido que un amigo de nombre Mauricio, conocido como “El Negro”, corría desesperadamente desde la carretera, hacia el lugar donde nos encontrábamos (…) lo seguían cinco sujetos, con la intención de agredirlo, imputándole que había sido el causante de rayones de la pintura de un vehículo”, declaró Luis Marcelo Díaz Sepúlveda, alias “El Huevo”, el día 28 de noviembre de 1999.

Arenas también desestima lo declarado por el guardia Cristian Montes, quien aseguró haber visto entrando a Matute a la disco pasadas las 3:40 de la madrugada. Obra en el proceso, además, que cerca de la misma hora un desconocido advierte a María José Maldonado que “al chiquitito que anda contigo (Matute) le van a pegar”. Según plantea el mayor en retiro de Carabineros, Andrés Ovalle, ese es uno de los puntos clave que permitiría determinar que la golpiza ocurrió adentro de la disco y no afuera, como hasta la fecha defiende la policía civil.

La red de protección

Distanciándose de Arenas, el mayor Ovalle divide el caso en dos partes: en primer lugar, una golpiza circunstancial de la que Matute habría sido objeto por parte de un guardia apodado “El Oso”, luego que el joven supuestamente molestara a la cajera Carmen Sereño (pareja de Bruno Betanzo); y en segundo orden, después de aquello, un plan urdido por funcionarios de Carabineros habitués de «La Cucaracha» (que a la vez integraban la red de protección de “Mañungo”) para ayudar a Betanzo en la desaparición del cuerpo.

En el programa “Bienvenidos” de Canal 13, Ovalle amplió sus denuncias señalando que en el tiempo se ha generado “una verdadera cadena del silencio” en relación al caso Matute, propiciado por un “tráfico de influencias a todo nivel”. Denunció que algunos testigos que vieron la golpiza propinada a Matute al interior de la discoteque fueron “anulados”, y que a lo menos dos funcionarios de Carabineros involucrados en los hechos que importaron su desaparición se mantienen activos en altos cargos de la institución.

Ovalle aseguró que llegó a coordinar “acciones con el comisario Arenas” tras pedírselo expresamente a la magistrado Flora Sepúlveda, y que luego de cruzar la investigación con los antecedentes que había recopilado sobre el narcotraficante y sus nexos con policías de Coronel empezó a ser víctima de una campaña de desprestigio que pretendía desechar su hipótesis.

El ex funcionario señaló que “durante 14 años se ha mantenido esta práctica” de vincular su versión de los hechos con un supuesto invento de los jóvenes procesados. Para sostener sus dichos volvió a exhibir un documento oficial de agosto del año 2000, firmado por el general de Carabineros Reinaldo Ríos Cataldo, en que se acreditó que los principales sospechosos del equipo investigador encabezado por Ovalle eran “Betanzo y su organización”, barajándose (con timbre institucional) la eventual participación de “funcionarios de Carabineros e Investigaciones” en el encubrimiento.

Verdad Ahora tuvo acceso a una declaración extrajudicial prestada en enero del año 2001 por el teniente del OS7 Jaime Guzmán Pons al comisario Héctor Arenas, en la cual reconoce que la amante de Mañungo, llamada Susana Ramírez Valenzuela, identificó al entonces diputado por Arauco, Haroldo Fossa (RN), como supuesto consumidor de cocaína. En el mismo orden, la testigo agregó los nombres del ex intendente del Biobío, Martín Zilic (DC), del entonces director de la PDI Nelson Mery, y del ministro del Interior de la época, José Miguel Insulza (PS).

Ninguno de los políticos mencionados fue interrogado por la policía, y pese a que la mujer presuntamente retiró sus dichos con posterioridad a entrevistarse con el OS7, según Investigaciones, parte de sus declaraciones fueron consideradas admisibles en una causa paralela seguida en contra de Mañungo por el ex Primer Juzgado del Crimen de Talcahuano (Rol Nº 21.600), tribunal que a mediados de la década del 2000 concedió a la mujer una nueva identidad en virtud de los antecedentes que permitieron procesar al traficante.

El ingeniero comercial Eduardo Sepúlveda Pedreros, esposo de la informante, aparecería muerto en Villarrica con el correr de los años. Su familia cuestiona hasta el día de hoy la versión del “suicidio” entregada por la justicia.

Verdad Ahora recogió el testimonio exclusivo de una persona que tomó conocimiento de “fiestas” realizadas por Susana al interior de la demolida Hostería Tehuanque, ubicada camino a Coronel, durante la década de 1990. Según este relato, la testigo vinculada a Mañungo se jactaba de recibir a funcionarios de Carabineros y la PDI que intimaban con mujeres provenientes de Coronel que ejercían el comercio sexual en prostíbulos de calle Balmaceda, pertenecientes al traficante.

Este medio tomó contacto telefónico con Mirla Hernández, hermana del Mañungo, quien se negó a conceder una entrevista para verificar esta versión. “Ahora tengo hijos”, manifestó escuetamente.

Las declaraciones entregadas a Canal 13 por el comisario Arenas confirman que la PDI constató la existencia de eventos sexuales a los que asistía el traficante y uno de los políticos de la zona mencionados por Susana, antecedentes que cimentan la hipótesis del encubrimiento policial mantenida por el mayor Ovalle y la relación de consumidores “vip” con Mañungo.

A pesar de que el ex funcionario de la PDI no entrega el nombre del diputado, lo más probable es que se refiera a Haroldo Fossa, quien falleció en septiembre del año 2006. Fossa, que a la fecha de la desaparición de Matute estaba profundamente ligado a la industria forestal (llegando a ejercer incluso como director regional de la Corporación de la Madera, CORMA, de la Región del Biobío), ha sido defendido férreamente por su familia. En 2009, según declaraciones tomadas por el diario El Sur, Andrea Fossa señaló desconocer que su padre estuviera conectado al caso Matute.

“(…) si hubiéramos pensado en el narcotráfico, probablemente todavía estaríamos decomisando drogas, encontrando personas ligadas a esa área, descubriríamos una intrincada red de personas influyentes asociadas ilícitamente, financistas e intermediarios de poca monta, pero de MATUTE nada”, escribió Arenas en su informe contra los jóvenes procesados.

“La pregunta obvia de dónde se encuentra Jorge MATUTE JOHNS, lamentablemente aún no podemos contestarla, porque ya no pasa por nosotros, es parte de otra instancia (…)”, sentenció más abajo.

«Injurias»

Un tercer actor ligado al caso que apareció en varios medios de comunicación es el hoy asesor de la Policía de Investigaciones de Chile en «manejo de crisis», Carlos Basso Prieto. Reconocido como el primer periodista que cubrió la desaparición de Matute a través del diario “Crónica” de Concepción, Basso dio a conocer un libro de “ficción” basado en el caso – cuya publicación coincidió con la reapertura del sumario sustanciado por el ministro Jaime Solís – y aprovechó de defender firmemente la labor de la PDI en el proceso y desestimar las nuevas denuncias del mayor Andrés Ovalle.

“Yo coincido en que hubo un encubrimiento gigantesco… Ahora, yo no coincido en los que él (Ovalle) dice que son los encubridores”, señaló Basso a Terra.cl.

Citando el principio de la navaja de Ockham, Basso aseguró que “la explicación más sencilla (del hecho) no es que venga de una banda de narcotraficantes”, agregando que hubo casos de “políticos connotados, conocidos, que fueron acusados injustamente”, y que así lo habría avalado la justicia. También desligó de toda culpa a Bruno Betanzo.

Cabe señalar que en 2009 el ex ministro José Miguel Insulza se querelló en contra del hermano de Óscar Araos, el psicólogo Cristian Araos, por involucrarlo en el caso Matute. Basso es inexacto al señalar que la justicia condenó al profesional por calumnias ya que el proceso logró acreditar solamente el delito de injurias (daños a la honra), en virtud de que los antecedentes utilizados por Araos para vincular al secretario general de la OEA con el narcotráfico fueron extraídos de fojas del caso Matute; en específico, el ya mencionado testimonio de la amante de Mañungo.

Verdad Ahora revisó el fallo dictado por el magistrado Augusto Koch Salazar del Juzgado de Garantía de Concepción, donde se incluye la declaración judicial de Isabel Pedreros, la madre del esposo de Susana que presuntamente se suicidó en Villarrica.

Pedreros declaró bajo juramento que se enteró del caso Matute por dichos de Susana de que “ella había estado ahí la noche de la desaparición del joven, ya que a la mañana siguiente ella fue a su negocio y comentó que se había perdido un joven en La Cucaracha”. Un día, agrega, su hijo Eduardo sorprendió a Susana encerrada en un baño con una lista de clientes del narcotráfico, la cual hizo llegar a Carabineros.

En relación a la extraña muerte del ingeniero comercial, señaló que “no le dejaron ver el cadáver, sin embargo, supo por su hija que el cuerpo tenía las piernas machucadas y la boca rota por golpes”, y que se enteró que el vehículo de éste «había sido saboteado».

En la misma declaración, Pedreros asegura que Susana “tenía una relación de amistad con Bruno Betanzo, quien siempre la invitaba a sus locales”, y que, en una oportunidad, vio una fotografía de José Miguel Insulza con Susana en un notebook de la mujer.

La declaración del teniente de OS7 que menciona a José Miguel Insulza

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Vea los extractos del Informe Policial Nº 119 de Héctor Arenas

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La relación contractual de Carlos Basso con la PDI

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