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Las acusaciones por pagos dobles a Christian Beals, alcalde suplente de San Felipe

En 2017, cuando estalló el escándalo de fraudes en Carabineros que la prensa denominó rápidamente como Pacogate, la comisión parlamentaria conformada para indagar lo ocurrido ofició a la Justicia Militar con el propósito de revisar cuántos casos similares habían pasado por sus narices en los últimos 10 años.

El cuestionamiento, apegado a la tónica de varias sesiones convocadas al efecto, era el supuesto manto de protección o de trato especial que brindaban los tribunales castrenses para juzgar a uniformados imputados por malversación de caudales públicos, donde muchas causas terminaban cerradas sin condenas o con sanciones menores.

En su respuesta al Congreso, el presidente de la Corte Marcial, Hernán Crisosto, individualizó a varios sujetos investigados por presunto fraude al Fisco, distinguiéndose el nombre de un ex oficial de Sanidad que hoy ocupa un alto cargo en el municipio de San Felipe: el coronel en retiro de Carabineros, Christian Beals Campos.

Verdad Ahora accedió al expediente del caso informado por Crisosto y analizó las acusaciones que la propia institución realizó en contra del ahora edil suplente de la Región de Valparaíso, a partir de una denuncia que se repitió varios años más tarde, en otro servicio público, sobre horas médicas que Beals habría cobrado en forma indebida.

HOSCAR VERSUS DIPRECA

«Se ha establecido que el coronel de Sanidad (r) Christian Carlos Beals Campos, quien fuera de dotación de la Dirección de Sanidad… en su calidad de jefe del Servicio Quirúrgico del Hospital de Carabineros, no cumplió a cabalidad con su jornada diaria de trabajo desde el 1 de enero de 2008, al 5 de agosto de 2009», reza la denuncia presentada ante la Sexta Fiscalía Militar de Santiago el 19 de marzo de 2010.

El firmante es otro coronel, Luis Urzúa Pérez, quien da cuenta de los resultados del sumario que dirigió al interior del recinto. Luego subraya: «(Beals) efectuaba marcación paralela, tanto en el citado nosocomio institucional como en el Hospital de la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (Dipreca), superponiéndose los horarios de trabajo, no cumpliendo en reiteradas oportunidades con su planificación de servicios, efectuándola en ocasiones parcialmente».

Beals batalló contra la imputación, explicando a la fiscal militar Paola Jofré que todo era un complot fraguado por la Dirección de Inteligencia de Carabineros (Dipolcar), en vista del despido que había cursado a una doctora de nombre Patricia Santos, cónyuge del oficial de inteligencia Gonzalo Alveal Antonucci, quien supuestamente había practicado averiguaciones ilegales sobre su vida privada con afán «revanchista».

«Recibí el servicio de cirugía con una lista de espera de 400 pacientes de cirugía mayor y 200 pacientes de cirugía menor, debido a que los dos jefes anteriores que ocuparon el cargo, durante un período de cuatro años, no registraron operaciones como cirujanos, es decir, nunca ingresaron a pabellón», dijo Beals.

En el expediente, gran parte de su equipo confirmó que el médico registraba ausencias. «Mi comandante Beals no creo que cumpla con su programación horaria, es cosa de ver los libros y estadísticas del registro de pabellón», afirmó el capitán (s) Mario Carmona Rojas. En el mismo sentido declaró el cirujano Arturo Besoain Werth: «El doctor Beals muchas veces me solicitó que me quedara en el servicio… algunas veces sabía dónde iba y otras no».

También resultó categórico un informe de investigación que la fiscal Jofré tuvo a la vista durante el proceso y que individualizó, entre otros testigos, a los capitanes (s) Guillermo Pérez Oberreuter y Vidal Albarrán Ruiz-Clavijo, además de los tenientes (s) Raúl Novoa Rojas y Mario Rodríguez Pérez.

«Todos coinciden en la escasa permanencia del actual coronel (s) Sr. Beals Campos en el servicio quirúrgico, como asimismo de la particularidad de realizar visitas de hospitalización en horarios y días que no se encuentran programados, hacerlas solo, haber perdido la cohesión como equipo de trabajo, la confianza, el diálogo e intercambio de experiencias al no existir las reuniones clínicas, semanales o mensuales, todo lo cual ha deteriorado el clima laboral», expresa el documento.

MÁS DE 900 HORAS

A mediados del año 2012, un perito contador del Laboratorio de Criminalística de la PDI llamado Juan Lizama Debelli concurrió al edificio militar de la fiscalía para abrir los tomos de la indagatoria contra Beals y extraer un cúmulo de tablas proporcionadas por Carabineros y Dipreca para analizar los traslapes de horario y contabilizar los montos supuestamente pagados en exceso.

A esa fecha, la institución verde oliva ya descontaba a Christian Beals una cuota periódica de su pensión de retiro por «percepción indebida de remuneraciones» correspondiente a $180.000 pesos mensuales y fracción. La salida de Beals había ocurrido poco después de que el mando institucional recomendara aplicarle una sanción disciplinaria de dos días de arresto.

El hallazgo del perito Lizama fue contundente: durante el año 2008 existió una interposición de horario de 711 horas, mientras que durante el año 2009, desde enero a agosto, existieron 224 horas, dando un total de 935 horas «pagadas en exceso», concluyó el funcionario del Lacrim de Investigaciones en el comparativo «Hoscar vs. Dipreca».

El informe incluso agravó la primera imputación, que contabilizaba lo presuntamente defraudado en $10.802.815 (diez millones ochocientos dos mil ochocientos quince pesos), arrojando una nueva cifra de $13.282.467 (trece millones doscientos ochenta y dos mil cuatrocientos sesenta y siete pesos), razón suficiente para que el Consejo de Defensa del Estado (CDE) pidiera el procesamiento de Beals, lo que se concretó el día 20 de septiembre de 2012.

La decisión, sin embargo, no duró mucho: en octubre, la Corte Suprema acogió un recurso de amparo presentado por Beals, dejando sin efecto la medida dictada en primera instancia al no observar «los presupuestos suficientes para estimar que se ha justificado la existencia del hecho punible», fallo que contó con el voto disidente del auditor militar, Waldo Martínez.

Para lograr su cometido, la defensa de Beals puso en duda el origen y veracidad de las tablas analizadas en la causa porque «no venían firmadas». También citó un informe de Contraloría sobre el Hoscar, dando cuenta de un desorden generalizado en la contabilización de horas laborales que no era atribuible a él sino a su ex empleador, indicó.

DEJA VU

Schafik Nazal Lázaro, juez militar de la época y posterior mandamás de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE) -hoy jefe del Estado Mayor de Ejército imputado por el Ministerio Público en la investigación de los seguimientos a periodistas y denunciantes de corrupción desde el año 2015- fue quien terminó por «sobreseer» al hoy alcalde suplente Christian Beals ante el grave delito que se le acusó en las filas de Carabineros.

Completamente inocente para la justicia, Beals siguió trabajando y cobrando sueldo en organismos del Estado. Así llegó al Hospital San Camilo, establecimiento base del Servicio de Salud Aconcagua, donde volvió a estar en la mira por lo mismo: eventuales irregularidades en el cumplimiento de su jornada de trabajo.

Así lo refleja una auditoría interna del recinto hospitalario de fecha 14 de agosto de 2020 (ver aquí), que analizó los registros laborales y remuneraciones percibidas por el Dr. Beals entre enero de 2019 y marzo de 2020, período en el cual desempeñó funciones dentro del Servicio de Urgencias.

Según el documento interno, elaborado a petición de la subdirectora del centro de salud tras descubrir que Beals firmaba el libro pero no se presentaba a la unidad, no existían controles ni revisiones de la jornada laboral del funcionario que permitiesen verificar su «cumplimiento… lo que implicó la existencia de omisión de entradas o salidas y/o ausencias injustificadas de los mismos».

En dicho tenor, la revisión detectó que el ex oficial de Carabineros «no recuperó el tiempo de ausencia» por funciones ejercidas como concejal de San Felipe, adeudando al Fisco la suma de $3.486.985 (tres millones cuatroscientos ochenta y seis mil novecientos ochenta y cinco pesos).

El documento describió este hecho como una «falta a la probidad», consistente en percibir «emolumento sin respaldo de actividades ejercidas», comprobando que el profesional, aun cuando su asistencia aparecía marcada en el libro de registro, no había atendido a ningún paciente.

Nuevamente, al igual que en la causa tramitada por la Justicia Militar, el examen hizo presente una superposición horaria de prestaciones de Beals en al menos dos ocasiones, las que habrían ocurrido entre sus labores institucionales y «sus atenciones particulares».

AVALANCHA

Según fuentes consultadas por este medio, el sumario del Hospital San Camilo que surgió a raíz de la auditoría aún estaría inconcluso.

No obstante ello, en plena época electoral, donde el médico busca competir por un escaño titular de alcalde representando a Chile Vamos, se abren otros flancos para Christian Beals, cuyo nombre copó las pantallas de los noticieros en marzo de este año, cuando una cámara lo registró abofeteando a una persona en situación de calle.

En abril de 2021, el Juzgado de Garantía de San Felipe rechazó una solicitud de su defensa para sobreseerlo por su presunta participación en el cuasidelito de homicidio de un paciente masculino de 83 años que habría fallecido por negligencia médica cuando Beals era jefe del turno de Urgencias.

«No lo examiné, no lo conocí, o sea estaba de turno, pero los médicos cuando está el jefe de turno, no es la responsabilidad que tiene por ejemplo en instituciones militares, cuando hay un teniente a cargo en una comisaría y un sargento comete un acto, es responsable de mando. En medicina eso no existe», planteó Beals, según recogió el diario El Trabajo.

Luego, esta misma semana, se conoció que el alcalde suplente contrató a una funcionaria que según el propio comunicado de la Municipalidad de San Felipe -en respuesta a una denuncia ingresada en Contraloría-, «presentó un título profesional cuyo registro se encontraba alterado y el cual pertenecía a otra persona».

La aludida, Valeria Carvallo, es descrita como una estrecha colaboradora de Christian Beals.

Por Matías Rojas

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