En Chile:

La tragedia del avión de Malaysia y el provecho político de EEUU en Ucrania

La semana pasada, la embajadora de Obama ante Naciones Unidas, Samantha Power interpretó la caída del Vuelo 17 de Malaysia Airlines como un acto “malvado” efectuado por separatistas ucranianos. Obama agregó que los grupos de oposición en dicho país están “fuertemente armados y (son) entrenados” por Rusia.

Power levantó la acusación cuando todavía se esperaba el inicio de una investigación. Con el objeto de moldear, anticipadamente, el resultado de cualquier pericia en torno a la tragedia, Estados Unidos conformó, rápidamente, una delegación de funcionarios de gobierno integrados por la Junta Nacional de Seguridad del Transporte, la Administración Federal de Aviación y el FBI.

El jueves, la Casa Blanca había exigido un “cese del fuego” inmediato en Ucrania, para que exista “lo más rápido posible, una completa y creíble investigación internacional”.

La demanda emitida por el secretario de prensa de la Casa Blanca, Josh Earsnest, no había considerado que la tregua terminó cuando el presidente ucraniano, Petro Poroshenko, dijo que Kiev no estaba interesado en “renovar el alto al fuego” y que la campaña militar iniciada por el régimen era una “respuesta a terroristas, rebeldes, saqueadores” de la oposición política.

“El contexto del horror de ayer es claro”, agregó Power ante Naciones Unidas. “Las fuerzas separatistas – respaldadas por el gobierno ruso – continúan desestabilizando Ucrania, y socavando los esfuerzos de los líderes ucranianos electos para construir una Ucrania democrática estable, unificada, segura y capaz de determinar su propio futuro”.

¿Es Ucrania democrática?

Cabe recordar que el actual gobierno de Kiev no llegó al poder en justas elecciones, sino a través de un violento putsch. Entre sus cabecillas había extremos nacionalistas y fascistas, principalmente del grupo Right Sector. Muchos de ellos fueron instalados en altos cargos de gobierno.

“Según confirmara la Secretaria de Estado adjunta, Victoria Nuland, importantes organizaciones de Ucrania que incluían al partido neo-nazi Svoboda fueron apoyadas, generosamente, por Washington”, escribió Michel Chossudovsky en marzo. Los hiper-nacionalistas de Svoboda y Right Sector representan “dos principales entidades neo-nazis (a las que) les fueron confiadas posiciones clave otorgándoles control de facto sobre las Fuerzas Armadas, la Policía, la Justicia y la Seguridad Nacional”, explica Chossudovsky. Los mismos elementos fascistas han estado envueltos en operaciones militares en el este del país: masacres de civiles y “limpieza étnica”, en un brutal intento de eliminar a la oposición. El carácter asesino de esta empresa es distorsionada o simplemente ignorada por los medios corporativos de Occidente.

Petro Poroshenko había ejercido previamente como director del Consejo del Banco Nacional de Ucrania. Durante el putsch del Maidán fue fotografiado en Munich junto a Vitali Klitscho y el banquero Arseniy Yatsenyuk, cuando estrechaban la mano del Secretario de Estado, John Kerry. Trabajó con la predecesora de Kerry, Hillary Clinton, para “reestablecer la misión del FMI para Ucrania” y “tomar ciertos pasos para demostrar la apertura y efectividad en la cooperación con el FMI”, de acuerdo a una transcripción realizada por el Departamento de Estado con fecha 9 de diciembre de 2009.

Ucrania se ha convertido, así, en otro bastión neoliberal de Europa del Este. Es importante en lo geoestratégico, dada su extensa frontera con Rusia. Seguirá siendo utilizado como un piso fértil para tramar provocaciones dirigidas a la Federación Rusa, el principal actor de los esfuerzos del BRICS por apartarse del poderío financiero de la banca de Wall Street y Londres.

Derribar aviones para iniciar conflictos

Un memorándum de enero del año 2003 relata una reunión sostenida entre George W. Bush y el entonces primer ministro inglés, Tony Blair, durante la cual el presidente de Estados Unidos “consideró provocar una guerra con el régimen de Saddam Hussein, piloteando un avión espía de Estados Unidos que llevara los colores de la ONU, incitando a los iraquíes a derribarlo”.

Sin embargo, no fue esa la primera vez que Estados Unidos consideró dichos métodos. Documentos desclasificados de la infame Operación Northwoods de 1962 confirman que el Estado Mayor Conjunto de EE.UU. planificó la creación de un incidente que demostrara “convincentemente, que una aeronave cubana atacó y derribó un vuelo de aerolínea civil, en ruta desde Estados Unidos a Jamaica, Guatemala, Panamá, o Venezuela”.

El Estado Mayor pensaba llenar el avión con “un grupo de estudiantes que salían de vacaciones” para demonizar completamente a Cuba y establecer la base potencial de una confrontación con la Unión Soviética en plena Guerra Fría.

En julio de 1988, Estados Unidos derribó un avión comercial sobre las aguas territoriales iraníes en el Golfo Pérsico, matando a 290 pasajeros, entre ellos 66 niños. Pese a que la señal del Vuelo 655 de Iran Air se había identificado como una aeronave civil, la tripulación del USS Vincennes interpretó incorrectamente que el Airbus A300 era, en realidad, un fighter F-14 Tomcat, derribándolo con misiles tierra-aire. Estados Unidos no ofreció disculpas a Irán.

Considerando las preguntas que rodean el incidente del Vuelo 17 de Malaysia Airlines, ¿es posible concluir que las acusaciones contra los rebeldes prorrusos, son un tanto apresuradas?