Destacados:

Nunca lo olvidemos: La guerra de Irak comenzó y terminó con grandes mentiras

“La mayoría de la gente no entiende de qué han sido parte aquí”, dijo el mayor de las fuerzas armadas, Ron Kelley, mientras él y otras tropas estadounidenses se preparaban para abandonar Irak a mitad de diciembre. “Hemos hecho una cosa grandiosa como nación. Liberamos a un pueblo y les devolvimos su país”.

“Esto es muy emocionante”, dijo otro joven soldado estadounidense en Irak. “Estamos quedando en los libros de historias, podrías decir” (Washington Post, 18 de diciembre de 2011).

Ah, sí, los libros de historia, el conjunto de volúmenes de “Las destrucciones más grandes de un país a otro”. El volumen más nuevo puede relatar, con numerosas fotos gráficas, cómo la nación moderna, educada y avanzada de Irak fue reducida a un estado cuasi fallido. También, cómo los estadounidenses, a partir de 1991, lo bombardearon por 12 años con una y otra excusa, luego invadieron, ocuparon, derrocaron al gobierno, torturaron sin inhibición, mataron a voluntad. Además cómo las personas de aquella triste tierra perdieron todo: sus casas, sus escuelas, su electricidad, su agua limpia, su medioambiente, sus vecindarios, sus mezquitas, su arqueología, sus empleos, sus carreras, sus profesionales, sus empresas estatales, su salud física, su salud mental, los derechos de sus mujeres, su tolerancia religiosa, su seguridad, sus hijos, sus padres, su pasado, su presente, su futuro, sus vidas.

Más de la mitad de la población está muerta, herida, traumada, en prisión, desplazada internamente o en el exilio. El aire, el suelo, el agua, la sangre, los genes contaminados con uranio empobrecido, los más horribles defectos al nacer, bombas de racimo sin estallar yaciendo en todas partes a la espera de que algún niño las recoja, un río de sangre corriendo junto al Éufrates y el Tigris, a lo largo de un país que quizás nunca pueda recomponerse.

“Es un refrán común entre irakíes cansados de la guerra de que las cosas eran mejores antes de la invasión de Estados Unidos en 2003”, reportó el Washington Post el 5 de mayo de 2007.

No importa… redoble de tambores, por favor. ¡Mantente recto, héroe americano! Y ni siquiera pienses en disculparte o pagar algún reparo. Irak está forzado por Washington a continuar pagando reparos a Kuwait por la invasión de Irak de 1990 (una invasión instigada no en pequeña medida por Estados Unidos). Y – tomen un profundo respiro en esta parte – Vietnam ha estado compensando a Estados Unidos. Desde 1997, Hanoi ha estado pagando cerca de $145 millones en deudas dejadas por el vencido gobierno sud vietnamita para asistencia americana en alimentos e infraestructura. Por lo tanto, Hanoi está reembolsando a los Estados Unidos parte del costo de la guerra en su contra (William Blum, Rogue State, p. 304). ¿Cuánto le pagaran los estadounidenses al pueblo de Irak?

El 14 de diciembre en la base militar Fort Bragg en Carolina del Norte, Barack Obama se levantó ante una audiencia de soldados para hablar sobre la guerra de Irak. Fue un momento en el cual el presidente de Estados Unidos se encontraba dentro de su corazón y alma – además de su muy supuestamente alabado intelecto – para proclamar:

“Este es un logro extraordinario, cerca de nueve años en construcción. Y hoy, recordamos todo lo que ustedes hicieron para hacerlo posible (…) En años a partir de ahora, nuestro legado permanecerá. En nombre de sus camaradas caídos, grabados en las lápidas de Arlington y los silenciosos memoriales a lo largo de nuestro país. En las palabras susurradas de admiración mientras marchan en desfiles, y en la libertad de nuestros niños y nietos (…) Dios los bendiga a todos, Dios bendiga a sus familias, y Dios bendiga a los Estados Unidos de América (…) Se han ganado su espacio en la historia porque sacrificaron bastante por gente que nunca han conocido”.

¿Cree el Sr. Obama, Premio Nobel de la Paz, las palabras que emanan de su boca? Barack H. Obama sólo cree en ser el presidente de los Estados Unidos. Aquella es la única creencia que mantiene este hombre.