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Obama decide no investigar si el Senado de EEUU fue intervenido por la CIA

El Departamento de Justicia de EEUU anunció el jueves pasado que no investigará las denuncias de que la CIA monitoreó a miembros del Comité de Inteligencia del Senado para ocultar los crímenes cometidos en programas de tortura. “El departamento revisó cuidadosamente las materias entregadas y no encontramos evidencia suficiente para autorizar una investigación criminal”, versa el comunicado del gobierno.

El departamento tampoco investigará la contradenuncia planteada por la CIA en cuanto a que miembros del Senado tuvieron acceso no autorizado a documentos secretos de la Agencia.

La vigilancia del Senado, que tiene a su cargo la supervisión de la CIA, constituyó una violación tan flagrante de la separación constitucional de poderes del Estado que la presidenta del comité, la senadora Dianne Feinstein de California, llegó a denunciar a la Agencia en un discurso oficial de una hora de duración el 11 de marzo de 2014.

Feinstein, antigua defensora férrea del aparato de inteligencia estadounidense, estaba visiblemente molesta por lo que describió como una violación de “la Cuarta Enmienda, la Ley de Fraude y Abuso Computacional, y también la Orden Ejecutiva 12333, que prohíbe a la CIA efectuar investigaciones o vigilancia doméstica”.

De acuerdo a la denuncia, la intervención de la CIA se originó con motivo de la investigación que realizaba el Congreso respecto de la tortura de prisioneros en cárceles secretas de la Agencia (“sitios negros”) entre 2002 y 2006 durante el gobierno de George W. Bush. Docenas de prisioneros capturados en Afganistán, Irak y otros países fueron llevados a estos recintos en más de seis países – Tailandia, Rumania, Polonia y otros – siendo sometidos al waterboarding y a otras formas de tortura.

En 2006, Bush ordenó cerrar las prisiones y transferir a los reclusos a Guantánamo cuando se supo su existencia. El Comité de Inteligencia del Senado inició su investigación en 2009. Como resultado, redactó un informe de más de 6 mil páginas donde incluyó detalles sobre las operaciones de tortura y los esfuerzos de la CIA para encubrir y mentir al Congreso y al pueblo estadounidense.

El informe fue completado en 2012 pero su publicación sufrió reiterados atrasos. En 2013, miembros del comité del Senado descubrieron un documento interno de la CIA titulado “Panetta review” donde Leon Panetta, el ex director de la CIA, resumía las evidencias de la tortura. El documento contradecía la posición oficial de la CIA de que las operaciones en “sitios negros” cumplían con el derecho internacional.

Cuando el Senado solicitó la liberación oficial del “Panetta review”, se dijo que el documento era material privilegiado del brazo ejecutivo. En enero de 2014, el director de la CIA John Brennan le dijo a Feinstein que la CIA había realizado una búsqueda en las computadoras del comité del Senado para determinar cómo los funcionarios habían obtenido el documento.

El registro constituía una violación grave de la separación de poderes establecido por la Constitución de EEUU, que impide que el brazo ejecutivo interfiera con las operaciones y deliberaciones internas del brazo legislativo.

Luego de ser presentado un recurso al Departamento de Justicia a fin de investigar la vigilancia realizada en contra del Senado, el consejero general de la CIA tomó cartas en el asunto respondiendo con otro recurso que buscó la persecución de funcionarios del Congreso por haber, supuestamente, infringido el acceso reservado a los documentos de la Agencia.