En Chile:

Denuncian que Fundación Rockefeller pagó a legisladores uruguayos para despenalizar el aborto

Representantes de la Vicaría de la Familia y la Vida de la Conferencia Episcopal del Uruguay, denunciaron ante la Comisión de Salud de tal país que las campañas de despenalización del aborto, cuyo análisis ha sido retomado en el Parlamento, están financiadas por grandes fundaciones y organizaciones internacionales como “la Fundación Ford y la Fundación Rockefeller”.

Víctor Guerrero y Gabriela López, integrantes de la Conferencia Episcopal, contaron a Últimas Noticias que las fundaciones mencionadas trabajan para reducir la población mundial. “El fin es controlar la población y disminuir el número de personas para que grupos de poder financiero, como el Grupo Ford y la Fundación Rockefeller, entre otros, puedan, como monopolio financiero, dominar el mundo”, afirmaron a los medios uruguayos.

“Sabemos que hay presiones de grandes intereses económicos, la estrategia Rockefeller que se ha mencionado en varios documentos, que intenta fomentar la promoción del aborto en todo el Tercer Mundo”, declaró Gerardo Amarilla del Partido Nacional a Telesur.

Las acusaciones fueron interpretadas como una “falta de respeto” por miembros del Senado.

Parlamentarios como el diputado Sergio Amado, los senadores Ernesto Aggazzi, del Frente Amplio, y Alfredo Solari, del Partido Colorado, rechazaron las acusaciones, diciendo que éstas fueron emitidas “sin ninguna base documental o científica probatoria”. Amado sostuvo que “lo que planteó fue que todos los que promovíamos proyectos despenalización del aborto no respondíamos a una intención individual, sino a una especie de complot internacional organizado desde hace mucho tiempo para implantar el aborto”.

El respaldo de la Fundación Rockefeller a políticas que fomentan la reducción poblacional se remonta al financiamiento que recibió Margaret Sanger a principios del siglo XX. Sanger, una admitida promotora de la eugenesia, fundó la organización Planned Parenthood, la cual fue pionera en la ejecución de abortos sobre las poblaciones negras de Estados Unidos.

“El control de natalidad debe llevar finalmente a una raza más limpia”, escribió Sanger en su libro Woman Morality and Birth Control de 1922.

En cuanto al Tercer Mundo, el National Security Study Memorandum 200: Implications of Worldwide Population Growth for U.S. Security and Overseas Interests (Memorándum de Estudio de Seguridad Nacional 200: Implicancias del Crecimiento Poblacional Mundial para la Seguridad de EE.UU. e Intereses en el Exterior) es un documento indesmentible de cómo Estados Unidos fomentó un plan para reducir la población en países subdesarrollados.

Bosquejado por Henry Kissinger en 1974, el plan consignaba el uso de los alimentos para alcanzar estos objetivos, incluyendo propaganda, control de natalidad, guerra y hambruna. El NSSM 200 fue adoptado como una política oficial por el entonces presidente Gerald Ford en noviembre de 1975.