En Chile:

Ataque químico en Siria: un pretexto para intervenir

A unos cuantos días del “ataque químico” en Siria, sabemos lo siguiente:

-Que Estados Unidos no posee “evidencia concluyente de que el gobierno (sirio) esté detrás de los ataques de gas”. (The Wall Street Journal, 22/8/13).

-“Ni Estados Unidos ni los países europeos… tienen una ‘pistola humeante’ que demuestre que las tropas de Assad han usado armas químicas en el ataque”. (The New York Times, 22/8/13).

-El Departamento de Estado no sabe “si es estos reportes son ciertos”.

-La Casa Blanca está tratando de “esclarecer los hechos”.

Al mismo tiempo, la ausencia de pruebas no ha detenido al Pentágono de “actualizar la lista de objetivos sobre posibles ataques aéreos al radar de instalaciones del gobierno y ejército sirios”, no ha detenido a Francia e Inglaterra de acusar al gobierno sirio de llevar a cabo la atrocidad, y no ha disminuido el entusiasmo de los editores de periódicos, por declarar “culpable” a Assad, más allá de cualquier duda.

En una editorial de The Guardian, el medio londinense afirma que el Ejército sirio “es el único combatiente con la capacidad de usar armas químicas a esta escala”. Por otra parte, los columnistas Margaret Coker y Christopher Roads reportan que las “brigadas islámicas rebeldes”, apoyadas logísticamente por Occidente, “han ganado control de montones de químicos, incluido el (gas) sarín”.

Es por esto que la Casa Blanca admitió hace dos meses, creyendo que se habían utilizado armas químicas en Siria, que el gobierno de Estados Unidos carecía de evidencias que indicaran “quiénes fueron responsables por (su) propagación”.

Y dado que el presidente Barack Obama ha definido como un tope de alerta el uso de armas químicas por el Ejército sirio, los rebeldes tienen motivación de sobra para montar un ataque con sarín, con tal de imputarlo a fuerzas del gobierno sirio y arrastrar a Estados Unidos al conflicto.

Para el gobierno de Bashar al Assad, sin embargo, el cálculo es completamente distinto. Usar armas químicas, simplemente, daría un pretexto a Estados Unidos para intervenir en los asuntos internos de Damasco.

Otra razón para el escepticismo: ¿Por qué usar armas químicas para producir un número limitado de víctimas atribuidas a los agentes químicos en Siria, considerando que las armas convencionales pueden afectar fácilmente a una población en la misma magnitud – sin generar una excusa para que los países occidentales lancen ataques aéreos?

Hace un mes, el periodista Rick Gladstone del New York Times informó sobre un estudio ruso que había encontrado “evidencia de sarín toscamente fabricado, un agente nervioso, enviado a través de un misil sin guía con una carga explosiva – no la clase de municiones almacenadas por el Ejército sirio”.

Entonces no, el Ejército sirio no es el único capaz de usar armas químicas en Siria. Pero a diferencia de los rebeldes, no tiene motivos o razones para hacerlo, en vista de los riesgos que ello implicaría frente a la comunidad internacional.

La prisa por culpar al presidente Assad, y actualizar la lista de objetivos militares para posibles bombardeos sobre una base carente de evidencias, huele a motivaciones políticas. Claramente, Estados Unidos, Francia e Inglaterra quieren a la opinión pública de su lado para iniciar, definitivamente, una intervención militar en Siria.

Han decidido declarar a Assad como culpable del uso de un arma de destrucción masiva.