En Chile:

Oferta del Presimiente, letra chica y ministro de Defraudación

Acabo de escuchar a Joaquín Lavín, ministro de defraudación, dueño de la UDIversidad del Subdesarrollo y lobbista del pinochetismo educacional.
 
Ningún rastro de humanidad en su acolchado rostro, nada que lo diferenciara de su aparición de maqueta del presimiente del gobierno de excrecencia, cuando Piñata lo ocupó de escenografía móvil y luego lo dejó fuera de cuadro.
 
La oferta de Don Marepoto:
 
4 mil millones de dólares de plata que se saca de desvestir varios santos, las lucas van a un fondo (nadie sabe cómo ni quién mierda lo administrará; tampoco cuántos años durará).
 
Se legalizará el fraude de la educación autorizando, legalmente, el lucro en la educación pública (hoy se lucra, pero con fraude a la ley).
 
Se distinguirá entre universidades con y sin fines de lucro, y tradicionales y no tradicionales (No se sabe para qué mierda)
 
Se reducirán simbólicamente los intereses de los créditos (sin perdonazos y sin sacar a los bancos del negocio) y se dará plata a la educación técnico profesional.
 
Nombres rimbombantes (GANE y FE), machismo facho (se debe terminar con las tomas y dialogar), llamados a la unidad (invocando a la concertraición pero sin agua en la piscina), rellenó los minutos restantes.
 
Lo ofrecido hasta aquí es tan abstracto e insuficiente como lejano a las peticiones estudiantes o las expectativas de cualquier ciudadano.
 
Sebastián Piñufla, que según las encuestas publicadas el mismo día en que se ha dado este guatazo, tiene menos apoyo que un pouf. Carlos Larraín, el locuaz senador por secretaría y facho por gusto, dijo sin arrugarse que Sarkozy llevaba cuatro años gobernando con 28% de apoyo «y aún así las instituciones funcionan». No me sorprende el extravagante concepto de democracia que posee.
 
Lavín, acudió a los canales de TV a defender el proyecto presidencial pero a la hora que fueron exhibidas las entrevistas el proyecto ya había sido rechazado, y de plano, por los estudiantes, sin siquiera tomarse un tiempo para evaluarlo, es decir, le dieron un portazo en la cara. Y las bases de apoyo brillaron por su ausencia; sólo la UDI respaldó públicamente el proyecto.
 
En Chilevisión el misnistro de excrecencia hizo el soberano ridículo al tratar de eludir la pregunta de Matias del Río respecto a sus ganancias como dueño de la Universidad del Desarrollo:
 
– ¿Ganó dinero con la sociedad inmobiliaria que controlaba la Universidad del Desarrollo?
– No gané dinero con la Universidad del Desarrollo.
 
Lavín no sólo cayó en su propia trampa sino que además dejó en claro que el proyecto del gobierno consiste en entregar dinero a las universidades con fines de lucro:
 
«No serán subsidiadas las universidades con fines de lucro pero sí los estudiantes, y ellos tienen derecho a estudiar donde quieran».
 
Esto demuestra que el proyecto del gobierno ni siquiera es más de lo mismo sino que mucho más de lo mismo: Se ha intentado aprovecharse de la coyuntura para perpetrar un gigantesco robo a los caudales públicos (de más de 5 mil millones de dólares) destinados a los bancos (a quienes se le pagará por disminuir los intereses de los créditos) y a los «dueños» de universidades que la LEY PROHÍBE que sean negocios.
 
Creía que los estudiantes estaban cansados, confió en que la mala educación de décadas haría incapaces a los actores del conflicto de leer la letra chica.
 
Se equivocó en todo, si por último se hubiese puesto de rodillas como lo hizo Bachelet en el 2006 algo la habría vendido. Pero al minuto se sacó la correa y mandó a los estudiantes a sus casas, luego de eso nadie lo escuchó, por suerte, porque así tampoco nadie se confundió.
 
Concuerdo con Garretón, por única vez ha dicho algo sensato: Estamos ante el gobierno más incompetente que alguna vez haya tenido Chile y quizá el mundo.
 
Por suerte.

Vamos por el premio gordo.