En Chile:

Los vacíos que deja el acuerdo del Congreso para plebiscitar una Nueva Constitución

De madrugada se conoció este viernes el resultado de una extensa conversación que reunió a diputados, senadores y asesores de los distintos partidos políticos de Chile, a excepción del Partido Comunista (PC), el Frente Regionalista y algunos del Frente Amplio, para definir un mecanismo de cambio constitucional que haga frente al estallido social y de crisis política que azota al país.

Las negociaciones entre el oficialismo y la oposición vieron la luz a través de la firma de un «Acuerdo por la Paz» que contempla iniciar una consulta ciudadana para decidir respecto a la necesidad de crear una nueva Carta Fundamental que reemplace, desde hoja en blanco, la Constitución de Jaime Guzmán promulgada en dictadura.

El acuerdo considera un «plebiscito de entrada» para abril de 2020, enfocado en establecer, primero, si las reglas del juego deben cambiar, y, en caso afirmativo, si la nueva Constitución deberá ser redactada por una comisión mixta, conformada por parlamentarios y ciudadanos electos, o bien, a través de una «convención constitucional» integrada en un 100% por estos últimos, es decir, con Asamblea Constituyente.

De escoger esta última, se realizarían votaciones para elegir a los representantes ciudadanos en la urna, y, una vez redactada la Nueva Constitución, se llevaría a cabo un plebiscito ratificatorio de la misma.

Sin embargo, el punto más polémico estuvo en el quórum de funcionamiento para la toma de acuerdo en el órgano a crear: dos tercios. De hecho, uno de los motivos que llevaron al PC a restarse de las conversaciones, según manifestó hoy el presidente del partido, Guillermo Teillier, fue precisamente ese.

«Cuando nos dicen que el quórum para producir los cambios es de dos tercios, nosotros dijimos que eso nos parece muy alto, porque le estábamos dando el poder del veto a la minoría, a un tercio sobre dos tercios», indicó el timonel de la tienda, quien dijo que pondrá «todo de su parte» para «perfeccionar» lo definido por ambas cámaras.

Otra figura con mirada crítica sobre el anuncio fue el alcalde de Valparaíso, Jorge Sharp, quien explicó vía redes sociales que «más allá de otros países», los dos tercios en Chile «han sido siempre un veto de minoría sobre la mayoría», y que la Asamblea Constituyente debe corresponder a «un espacio profundamente democrático, de mayorías».

También afirmó que «la elección de los miembros de la convención hace casi imposible que un vecino, un independiente, una dirigenta social o una académica, por fuera de los actuales partidos, puedan ser electos»; «los menores de 18 no participarán» y habrá «parlamentarios en ejercicio que tienen más poder, recursos y capacidad de despliegue en el territorio» que podrán candidatearse.

«Además, el Congreso Nacional (y ojo también los alcaldes y concejales) somos parte del problema. Ningún cargo electo a la AC, es el momento de la gente», escribió Sharp.

Otro político que ha expresado cuestionamientos, incluso habiendo participado en el pacto, es el representante de Magallanes en la Cámara Alta, Carlos Bianchi.

«Sin lugar a dudas que el acuerdo logrado es un paso adelante, pero hay letra chica, y esa letra chica, en mi calidad de senador independiente, tengo que hacerla ver al país, porque es inaceptable que en este acuerdo se margine toda posibilidad de que una mujer o un hombre que desea participar como constituyente» forme parte del proceso, explicó.

Bianchi observó que, «para poder participar, se está usando la misma modalidad que cuando se postula a una diputada o a un diputado, vale decir, dentro de un pacto político. Esto hace precisamente que la gran mayoría de chilenas y chilenos que no están dentro de estas estructuras políticas, quedemos absolutamente marginados de la posibilidad de participar como constituyentes».

«Veremos la manera de hacer ver con mucha fuerza, y ustedes mismos… que dentro de este pacto no puede permitirse que la gran mayoría de chilenas y chilenos queden excluidos de este proceso», puntualizó.