En Chile:

La ingeniería genética amenaza a la humanidad

Híbridos entre animales y humanos, y otros clones genéticos, han comenzado a amenazar y a dañar irrevocablemente a la vida tal y como la conocemos.

Los controladores de la ciencia, financiados por la élite, han manipulado ampliamente el código genético del planeta, ignorando los peligros evidentes representados por experimentación de especies cruzadas y violando flagrantemente la biodiversidad balanceada del planeta.

Revelaciones frescas sobre un “programa secreto de laboratorio” en Reino Unido que desarrolló tales híbridos bestiales, admitidamente en funcionamiento “durante los últimos tres años”, sólo sirve para reforzar la información disponible de que creaciones genéticamente modificadas de laboratorio se están saliendo de control. Ahora la industria biotecnológica ha liberado estas creaciones al mundo bajo el contexto de monopolizar algunos de los más importantes y peligrosos desarrollos en la investigación agrícola, farmacéutica y médica del siglo 21. Sus “soluciones” transgénicas a los desafíos de la vida prometen retornos lucrativos debido a royalties sobre sus expresiones genéticas patentadas.

Clones transgénicos, creados a través de la eliminación o reemplazo de secuencias de ADN para crear híbridos de especies (xenotrasplantación) que son luego cultivados en huevos, están volviéndose rápidamente el proyecto preferido de la ciencia corporativa que ofrece cumplir la promesa farmacéutica de reemplazar órganos para humanos enfermos, aplicaciones industriales y farmacológicas sobre la producción artificial de proteínas, y la esperanza de resultados exitosos para la fertilización artificial y el clonaje humano en una era de esterilidad e infertilidad ascendiente. Sin embargo, son estas creaciones hechas por el humano las que representan grandes riesgos – incluyendo contaminación, vínculos comprobados con la esterilidad en crías y riesgos de cáncer. Muchos clones, incluyendo la mundialmente famosa primera oveja clonada Dolly, tienen copiscuamente vidas cortas y mala salud. Artritis, problemas de respiración y más han plagado su existencia, mientras cientos de embriones fracasan en su cultivo por cada clon exitoso. Aunque otros mueren en el vientre después de sólo días, se confía en que estas entidades aportarán al mejoramiento humano.

En particular, mezclar el genoma humano con el de varios animales ‘útiles’ cruza la línea extremadamente riesgosa que separa muchas enfermedades de transmisión de aquellas que afectan típicamente a humanos o especies de plantas. El mezclar especies no relacionadas como genes de mamíferos y medusas da la oportunidad a consecuencias no previstas y mutaciones incontrolables. Además, muchos genes que científicos han creído antes como equivalentes han probado comportarse de manera diferente al ser trasplantados en secuencias extrañas de ADN. Adicionalmente, la falta de reconocimiento o compensación de genes pleiotrópicos (donde un gen único da la impresión de múltiples características) crean algunas consecuencias inesperadas y aún así predictiblemente peligrosas.

Experimentación grotesca, icónicamente retratada por más de un siglo en el libro del globalista H.G. Wells, “La isla del Dr. Moreau”, ha llegado a la vida real – haciendo crecer orejas en la espalda de ratones, cultivando órganos para humanos desde vacas, cerdos y otras especies huéspedes, sintetizando proteínas estratégicas en producción de leche y otras aplicaciones similares de la ciencia ficción, haciendo el camino para la futura biotecnología. Creaciones como cabras-arañas son criadas en contradicción a las leyes naturales, todo en nombre de alcanzar la producción industrial de una proteína más-fuerte-que-el-acero de seda de araña que puede crear fibras para ítems como chalecos anti-balas, vendidos directamente al complejo militar-industrial y alimentando más así la dominación total de la humanidad.

Especies genéticamente modificadas se han vuelto absolutamente invasivas y sus doctores Frankeinstein las han soltado intencionalmente para despedazar y destruir las especies nativas competidoras. La contaminación de cultivos de plantas no modificadas genéticamente, combinadas con efectos genocidas de semillas ‘Terminator’, están devastando a agricultores comunes. El consumo de cultivos transgénicos ha probado vínculos con la esterilidad en estudios con ratones (evidenciándose un retraso a partir de la segunda o tercera generación) como también cáncer y otros asuntos.

Poderosos globalistas se han declarado a sí mismos dioses y buscan limitar la compleja expresión de vida con copias baratas de clones que amenazan desplazar las genuinas flora, fauna y otras vidas en este planeta. Hace no mucho, los científicos más prestigiosos del mundo consideraron que alrededor del 96% del ADN fuese botado ‘a la basura’ sin valor genético. Ahora, en una arrogancia mayor, cometerán errores mucho más grandes mientras pretenden entender el camino hacia el transhumanismo, donde supuestamente el hombre ascenderá a la divinidad a través de la extensión de la vida. La humanidad debe levantarse y decir no antes de que sea demasiado tarde.