En Chile:

Hillary Clinton dice “desconocer” que las petroleras financian su campaña

En junio de este año, la presidenta Michelle Bachelet señaló que desconocía las empresas que realizaron donativos a su campaña por la vía de aportes reservados.

“No tengo idea qué empresas colocaron legalmente el aporte reservado que las empresas en Chile hasta hoy pueden dar, y no quiero saber y no voy a saber nunca, porque no necesito saber, eso me da la independencia para tomar las decisiones”, declaró en entrevista con Radio Cooperativa.

La aspirante demócrata al sillón presidencial de Estados Unidos, Hillary Clinton, parece estar siguiendo la receta.

Durante un encuentro en Iowa el miércoles, ante consultas del público, Clinton dijo desconocer si es que alguna vez recibió dinero de la industria del petróleo, respuesta que vale poner en duda.

Un hombre le preguntó si es que haría lo mismo que sus rivales Bernie Sanders y Martin O’Malley, quienes firmaron un compromiso para no aceptar dinero de las compañías de combustibles fósiles, y si alguna vez aceptó aportes de ese tipo.

“Bueno, no sé si es que lo he hecho. No soy exactamente una de sus favoritas”, contestó, a lo que el inquisidor contra-argumentó: “usted sí lo ha hecho”.

Desviando la interpelación, la esposa del ex presidente Bill Clinton se mostró comprometida a avanzar en el uso de energías renovables y oponerse a la extracción de crudo en el Ártico.

Pese a la negativa, la realidad es otra, de acuerdo a Huffington Post. En julio de este año, el periódico informó que “casi todos los lobistas que recogen contribuciones para la campaña de la candidata presidencial demócrata Hillary Clinton han trabajado en una u otra ocasión para la industria de combustibles fósiles”.

El medio identificó a cerca de 40 individuos que han reunido fondos provenientes de compañías como Chevron y ExxonMobil para Clinton, a partir de datos recabados por la Comisión de Elecciones Federales.

Scott Parven y Brian Pomper, lobistas de Akin Gump Strauss Hauer & Feld aparecen registrados para hacer lobby en favor del gigante petrolero instalado en el sur de California, Chevron, desde 2006, con contratos que llegan a más de 3 millones de dólares.

Ambos reunieron donaciones de 24.700 y 29.700 dólares cada uno para Clinton. Han ayudado a Chevron a través de los años a resistir esfuerzos para eliminar una rebaja de impuestos al petróleo y los combustibles, y regulaciones para reducir emisiones de carbono”, indica la publicación.

Los dos lobistas de Clinton también formaron parte de una estrategia diseñada por Chevron para manipular al Congreso estadounidense tratando de inyectar un párrafo en la Ley de Preferencias Arancelarias Andinas que hubiera obligado a Ecuador a desechar una demanda contra la compañía por contaminar la selva amazónica. Legisladores demócratas pudieron revertir aquello y el proceso judicial continúa.

Otro lobista que Clinton presuntamente “desconoce”, es Ankit Desai, vicepresidente de relaciones gubernamentales de Cheniere Energy, quien financió la campaña de la candidata con 82 mil dólares. La firma ha ejercido fuertes presiones en Washington durante la administración de Obama y ha logrado exportar combustible a países que están fuera de los tratados de libre comercio firmados por Estados Unidos.

También ha proyectado abrir nuevos terminales para exportar gas natural licuado, lo que necesitará un apoyo adicional de la Casa Blanca en 2017, sitio en el que estará Clinton si es que gana las elecciones.

Por otro lado, Theresa Fariello, quien representa a ExxonMobil y ejerció un alto cargo en el Departamento de Energía durante el gobierno de Bill Clinton, marido de Hillary, aportó 2.700 dólares a la campaña, cifra similar a la que entregó Judith Batty, abogada de la misma petrolera.

Adicionalmente a eso, la Fundación Clinton acepta rutinariamente donativos de millones de dólares provenientes de la industria petrolera. BP, CoconoPhillips, Chesapeake Energy, CITGO Petroleum y Occidental Petroleum han donado, cada uno, entre 10 mil y 25 mil dólares, afirma National Journal.