En Chile:

El factor Tompkins

EL dueño del Parque Pumalín está en el medio de los intereses del Estado. Ya hace más de 20 años que se ha convertido en un obstáculo para la integración física de la Patagonia Chilena.

Resultan insólitos los términos arrogantes, poco respetuosos, de Douglas Tompkins ante un anhelo de todos los chilenos y, muy en particular, los de la Provincia de Palena y la Región de Aysén, en su entrevista en La Tercera del pasado domingo.

Que él señale que el Estado se dispara en el pie si pasa el camino al sur por el medio de Pumalín es abusar del más mínimo conocimiento geográfico. El Parque Pumalín va desde la frontera chileno-argentina hasta el mar, y el proyecto de ingeniería completo del camino, estacado en el terreno, bordea dicho parque en los fiordos marinos Reñihué y Comau en los 80 kms que faltan de su conexión. La pretensión de sacarlos «del medio» de su parque significa condenar a la Zona Austral a una condición de isla que no tiene y obligarla a transbordos largos en los fiordos, en las partes más expuestas a los embates climáticos.

La experiencia de construcción por etapas del Camino Austral en 1.250 kilómetros demuestra que el tramo que falta por realizar se puede hacer en tres años, con todas las consideraciones ambientales por empresas regionales chilenas y el Cuerpo Militar del Trabajo. El tramo entre Chaitén y Coyhaique de 420 kms se unió en los 280 kms faltantes en cinco años con tramos iguales o más difíciles que los que restan por realizar, como lo son la costa del Lago Risopatrón, fiordo Puyuhuapi, paso del Queulat, Piedra del Gato, lago de las Torres y la Zaranda. Además, pasa en 100 kms por el Parque Nacional Queulat, donde obviamente vive muy poca gente, pero es aprovechado por más de 125.000 habitantes, un gran número de turistas y servicios que se prestan hacia y desde la Región Austral.

Que el magnate conservacionista y paisajista se oponga a la realización de un estudio en terreno que permita conocer, a través de una senda, las características de la roca y vegetación, para con ello tener las bases para un proyecto e inicio del camino (antecedentes para el Estudio de Impacto Ambiental y la adquisición de la faja fiscal en forma directa o expropiación), resulta una bofetada a los habitantes de nuestro país. Basta leer los términos en los que él se expresa.

En el acuerdo que firmó con los gobiernos de la Concertación para obtener transacción de terrenos fiscales en compensación de los terrenos que había adquirido con pobladores que tenían sus propios derechos al interior de su parque y muy anteriores a él, Tompkins se comprometió a transferir los terrenos que resulten necesarios para la construcción de caminos y obras públicas. En la Declaración de Santuario de la Naturaleza, firmada por el Presidente Lagos, se dejó una franja continua de 100 metros de ancho sin declaración, justamente para facilitar estos propósitos.