En Chile:

Cuestionan «suicidio» de ex piloto de la CIA y la DEA que traficaba cocaína

El extraño fallecimiento de Phillip Marshall, ex piloto involucrado en el escándalo Irán-Contras durante el gobierno de Reagan, despertó la alarma de varios investigadores independientes.

Marshall apareció muerto junto a sus dos hijos a inicios de febrero, en un incidente catalogado por los medios oficiales como un asesinato-suicidio. El crimen ocurrió al interior de su vivienda, ubicada en el condado de Calaveras, California.

The Daily Mail aseguró que Marshall “mató a sus dos hijos adolescentes y a su perro” antes de quitarse la vida.

La prensa caracterizó rápidamente a Marshall como un “teórico de la conspiración” por su autoría del libro The Big Bamboozle, que cuestiona la versión oficial de los ataques del 11-S. La investigación denuncia que el gobierno de George Bush se alió con Arabia Saudita y entrenó a los secuestradores que interceptaron los aviones del atentado.

Según el libro, la amenaza de Osama Bin Laden habría sido inventada por la CIA para justificar la invasión de países de Medio Oriente, especialmente aquellos enemistados con el gobierno saudí. En las páginas de la obra, Marshall cita documentos que revelan el financiamiento de terroristas por parte del príncipe Bandar a través de una cuenta del Banco Riggs.

La información sobre el vínculo saudita habría sido ocultada por Dick Cheney, en ese entonces vicepresidente del gobierno de Bush.

Antes de morir, Marshall planeaba publicar un nuevo libro que ampliaría sus denuncias sobre casos de corrupción en el gobierno estadounidense, dada su calidad de testigo como ex piloto de la CIA y la DEA durante el llamado caso de Irán-Contras.

En la década de los ochenta, el autor trabajó en el pueblo de Mena, Arkansas, bajo el mandato del conocido narcotraficante de la CIA, Barry Seal. La operación encubierta tomó lugar cuando Bill Clinton era gobernador de ese estado.

Las actividades consistían en utilizar aviones C-123 para transportar municiones a la Contra nicaragüense, ingresando simultáneamente grandes toneladas de cocaína desde Latinoamérica a Estados Unidos.

Debido a la gran cantidad de información que manejaba, el periodista Wayne Madsen piensa que el ex piloto pudo haber sido asesinado por elementos de la inteligencia norteamericana.

“He hablado con muchos vecinos y amigos de Marshall, y ninguno de ellos, por supuesto, cree en la versión oficial”, dijo Madsen en una entrevista con Infowars Nightly News, agregando que la policía de Calaveras autorizó el ingreso de “limpiadores profesionales” para barrer la escena del crimen y anticipó la tesis del suicidio sin realizar investigación alguna.

La muerte del ex aviador se suma a una serie de asesinatos y “suicidios” sospechosos, vinculados precisamente a las actividades de narcotráfico de la CIA.

El superior de Marshall en la CIA, Barry Seal, fue igualmente silenciado con punta de pistola el 19 de febrero de 1986 en Baton Rouge, Luisiana, al interior de su automóvil. En el vehículo fue encontrada una nota con el número telefónico de George Bush padre, en ese entonces vicepresidente del gobierno de Reagan. El crimen fue adjudicado al Cartel de Medellín y se produjo horas después de que Seal presentara evidencias contra la CIA.

La misma suerte corrió el periodista ganador del Premio Pulitzer, Gary Webb, autor de una serie de artículos periodísticos que expuso en detalle la red de narcotráfico, el envío de drogas a Los Angeles y su relación con el financiamiento de la resistencia anti-sandinista. Webb fue encontrado muerto en 2004 con heridas múltiples de bala. La versión oficial habló de un “suicidio”.