En Chile:

Caso Nabila Rifo: La prueba de ADN con la que Mauricio Ortega pretende ser exculpado

La Corte Suprema verá esta semana los alegatos del recurso de nulidad presentado por la defensa de Mauricio Ortega, condenado en el caso de la agresión contra Nabila Rifo, acción pretende dejar sin efecto el juicio oral llevado a cabo en los tribunales de Coyhaique.

Una de las cartas del abogado Ricardo Flores, quien representa a Ortega, es el voto disidente del juez Rolando del Río, quien estuvo a favor de absolver al acusado. El magistrado argumentó que la evidencia de ADN presentada en el juicio no era concluyente para establecer la responsabilidad material del chapista.

Así concluyó también un metaperitaje realizado por la bioquímico Shirley Villouta, donde se afirma que Ortega no habría tomado el hormigón usado para agredir a la mujer de la Región de Aysén.

La profesional revisó el análisis del Laboratorio de Criminalística de Carabineros (Labocar) de Santiago a las muestras levantadas en el sitio del suceso y detectó presuntos errores de interpretación. Ello, en relación con la prueba rotulada como “E.1”, correspondiente a sangre extraída desde el material sólido que fue usado para golpear la cabeza de Rifo la madrugada del 14 de mayo de 2016.

El examen se basó en el denominado “principio de intercambio de Locard”, bajo el cual se entiende que, al producirse un hecho delictivo, existe un intercambio o transferencia de indicios entre la víctima y el autor.

Villouta indicó que, si bien el Informe Pericial de Genética Forense (Match) Nº 3279-01-2016 del Labocar -que comparó la muestra del hormigón con la pareja y otras cuatro personas que estuvieron presentes en la fiesta previa a la golpiza-, determinó la presencia de un ADN masculino desconocido junto al de Rifo, la diligencia no aplicó la estrategia de exclusión para consignar explícitamente la ausencia de la huella genética de Ortega.

Aislando el contenido genético no identificado, el asesoramiento de la bioquímico resaltó la existencia de nueve marcadores incompatibles con el perfil genético de Ortega, número suficiente para descartar al acusado como sospechoso de manipular el elemento.

“De los 23 marcadores genéticos sin considerar el marcador del sexo, es decir el de amelogenina, podemos observar que existen 9 marcadores genéticos donde sus alelos no coinciden con los alelos encontrados en la evidencia”, destacó.

Lo anterior se encuentra regulado en el artículo 24 del decreto Nº 634 del 25 de noviembre de 2008, como parte de la ley 19.970 que creó el Registro Nacional de ADN -bajo sistemas del FBI-, que establece como mínimo para la exclusión de un perfil genético la falta de correlación alfanumérica entre “dos o más marcadores”, situación que se daría en este caso.

Cabe precisar que en el juicio se exhibieron fotografías de un funcionario de Carabineros levantando el hormigón con guantes.

LAS DUDAS SOBRE EL LABOCAR

Durante el procedimiento oral que se efectuó en Coyhaique, la defensa interrogó a Paulina Rivera, asesora del Labocar de Santiago que efectuó el “match” de perfiles genéticos.

Luego de múltiples objeciones del fiscal Luis González -que incluso motivaron llamados de atención del juez presidente Rolando del Río por el tono con que se refería a los presentes-, el abogado Ricardo Flores intentó exhibir a la perito un papelógrafo con la transcripción de los datos de su informe. Esto con el fin de hacer un ejercicio de exclusión frente a los magistrados.

En el intercambio, la funcionaria desconoció el párrafo del decreto Nº 634 sobre ADN que, bajo el criterio aplicado en el análisis de la bioquímico Villouta, permitiría sacar a Ortega del sitio del suceso. “No lo manejo”, indicó. Posteriormente, el fiscal González admitió la imposibilidad de concluir, a partir del estudio del Labocar, el hallazgo de huellas genéticas del imputado en el hormigón.

EL COTEJO DE LA MARCA GENÉTICA

Según lo establecido en la ley 19.790, el fiscal Luis González debió haber remitido al Servicio Médico Legal el perfil genético del sujeto desconocido presente en la evidencia “E.1” (hormigón), para su posterior almacenamiento en el Registro de Evidencias del Registro Nacional de ADN. Esto habría permitido cotejar dicha muestra con el perfil de otros que figuran en la base de datos, más conocida como CODIS.

Aunque la incorporación de la evidencia fue sugerida en el informe forense “match” de la perito del Labocar, Paulina Rivera, la concreción de lo anterior no figuraría en el expediente. Es por ello que el 27 de marzo enviamos un breve cuestionario a la Fiscalía Regional de Aysén, pidiendo informar si se envió o no lo señalado, si se detectó correspondencia genética con alguna registrada en el CODIS, y, en caso positivo, se dieran a conocer los cursos de acción adoptados.

A través del encargado de comunicaciones, el fiscal González contestó a El Ciudadano que solo hablaría del tema “cuando termine el juicio”, cosa que, hasta la fecha, no ha ocurrido.

SENADOR HORVATH Y POSIBLE ARISTA DE DROGAS

Tras conocer el dictamen de primera instancia, el senador independiente de la Región de Aysén, Antonio Horvath, planteó dudas sobre la responsabilidad de Mauricio Ortega.

En declaraciones a Cooperativa, el parlamentario llamó a “colaborar en todo sentido para que se haga justicia de manera ejemplar” y apuntó a “incógnitas bastante grandes en la región” sobre la eventual inocencia de la pareja de Rifo.

El ex militante de Renovación Nacional manifestó que “se sospecha que hay una suerte de influencia de tráfico de drogas, y casos como éste son similares a esos, por lo tanto, creo que en esta materia va a haber novedades a futuro”.