En Chile:

Caso Martinson: La cuestionada filtración de un informe de la PDI

A pocos días del segundo aniversario de la desaparición de Kurt Martinson, guía turístico de San Pedro de Atacama que fue visto por última vez en noviembre de 2014, el diario La Tercera publicó detalles de un informe elaborado por la Policía de Investigaciones que atribuyó el hecho a un supuesto “brote sicótico” del joven de 35 años.

La publicación, que lleva como título “El último rastro de Kurt Martinson“, fue presentado como un antecedente “inédito” por el medio de comunicación, pese a que está adosado a la carpeta investigativa de la Fiscalía hace más de un año, y hay hechos que rebaten sus conclusiones.

“Mi impresión es que algo quiere la PDI… que se cierre (el caso), que digan no perseverar. Este informe fue lo primero que se dijo hace dos años atrás y quedó comprobado por Giorgio Agostini (psiquiatra) que Kurt no padecía nada”, señaló a La Mañana de Chilevisión la madre del desaparecido, Ana María Garcia.

El documento, difundido por Copesa, plantea la tesis central que levantaron los policías de la Brigada de Ubicación de Personas (Briup), a cargo del subcomisario Christian Salinas: “Se logró establecer que los días previos a su desaparición comenzó a sufrir de estrés laboral, lo que habría desencadenado en trastornos sicóticos y delirios. Además, mantenía varios proyectos, referentes a la creación de una discotheque subterránea, para lo cual requería una fuerte suma de dinero, la cual no tenía”.

Más adelante, añade que Martinson había señalado que conocía la existencia de minas en las que podría extraer minerales preciosos, especialmente oro, y así obtener recursos para el proyecto. “Se presume que mientras se encontraba en ese estado sicótico concurrió hasta dichos lugares y, al no tener juicio de realidad, pudo caminar por horas o días hasta sufrir agotamiento y fallecer en cualquier parte del desierto, siempre en dirección a la salida norte”, dice el escrito.

Lo que el medio omite es que uno de los pilares fundamentales de la hipótesis de la PDI que descarta la participación de terceros fue la “opinión” que prestó en abril de 2015 la profesional María Salazar Rivera, trabajadora del Hospital del Salvador que en 2004 suministró medicamentos a Kurt para aminorar un trastorno del sueño que lo afectaba.

Los detectives indicaron que Salazar efectuó un análisis de “las conductas que Kurt presentó los días previos a desaparecer”, extrayendo información de declaraciones de terceros, y concluyó que dichos comportamientos eran “propios de los pacientes con esquizofrenia”. Sin embargo, en la carpeta hay constancia de que ella nunca trató al guía por esa enfermedad.

Apartándose aun más de la teoría del homicidio y eventuales vínculos del hecho con drogas, Investigaciones había considerado en las etapas iniciales de la indagatoria un presunto suicidio de Kurt. “Nadie en Chile le cree a la PDI, a la Briup sobre todo, que Kurt se suicidó, porque cuando una persona se suicida es para que lo encuentren”, declaró la madre a CHV.

Como informamos en julio de 2015, los equipos que mantienen hasta hoy la versión de que Martinson murió de “hipotermia” en el desierto, fueron coordinados por el entonces jefe de la Región de Antofagasta, prefecto Víctor Hernández, quien años antes manifestó desconocer lo que ocurría bajo sus narices cuando la unidad de “élite” BRICO, dependiente de él, fue investigada por narcotráfico, lavado de dinero y cohecho.

Es más, como se refleja en la vista fiscal del Sumario Administrativo Nº 297-2011 de la Jefatura Nacional del Crimen Organizado, Hernández fue duramente sancionado en la época por “no percatarse de billetes falsos” utilizados por delincuentes, cargo que no afectó inmediatamente la continuidad de su carrera policial.