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Nuevo jefe del Comando Sur de EEUU se reunirá con ministro Hinzpeter para estrechar lazos militares

El comandante John Kelly se encuentra en el país para reforzar la cooperación militar entre Estados Unidos y Chile, en el marco de los acuerdos suscritos por el anterior ministro de Defensa, Andrés Allamand, sobre una respuesta a catástrofes naturales.

El nuevo jefe del Comando Sur de EEUU (Southcom) llegó este martes al país para reunirse con el ministro Rodrigo Hinzpeter y funcionarios de la embajada estadounidense, “con quienes abordará estrategias para que el Mando Sur respalde la asociación entre Estados Unidos y Chile”, según reportó la agencia EFE.

Kelly también sostendrá reuniones con el comandante en jefe del Ejército, general Juan Miguel Fuente-Alba; el comandante en jefe de la Fuerza Aérea, general Jorge Rojas; el comandante en jefe de la Armada, almirante Edmundo González, y el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Hernán Mardones.

La gira pretende afianzar las fructíferas relaciones entre Chile y el Comando Sur, representadas en el financiamiento de una instalación de guerra urbana en el Fuerte Aguayo de Concón que contó con un aporte de 500 mil dólares por parte del gobierno estadounidense.

En 2011, el centro fue utilizado por más de 12 países en el entrenamiento de “fuerzas de paz” de Naciones Unidas. Las fotografías del ejercicio denominado “PKO Americas”, que mostraban violentos allanamientos de viviendas particulares por fuerzas armadas, causaron suspicacia en la sociedad civil, al punto de requerir la atención del ministro de Defensa de EEUU, Leon Panetta, durante su visita a Chile.

“Estamos brindando apoyo a esto, por cierto, pero es absolutamente un esfuerzo realizado por Chile”, declaró Panetta en conferencia de prensa ante las acusaciones de intervencionismo.

La instalación de un centro de adiestramiento para Operaciones Militares en Terreno Urbano (MOUT) podría tener directa relación con una iniciativa, impulsada por el gobierno chileno, que pretende desplegar tropas militares “regionales” en la eventualidad de una catástrofe natural que afecte a países del hemisferio – todo apoyado, claramente, por Estados Unidos.

En octubre de 2012, durante la X Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas en Punta del Este, Uruguay, el entonces ministro Andrés Allamand impulsó la creación de un Sistema Cooperativo de Asistencia Humanitaria (Sicahum), definido como un “mecanismo voluntario que respetará la legislación de cada país y en el que la coordinación y dirección de la asistencia estará a cargo de las autoridades civiles”, según explicó.

“(Panetta) instó a los ministros de defensa a estar de acuerdo con una iniciativa chilena, la cual establecería un sistema de redes de ejércitos para coordinar activos disponibles para responder a un desastre”, señaló el portal Christian Science Monitor.

Pese al rechazo de Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Surinam y Venezuela, contando únicamente con el apoyo de Canadá y Estados Unidos, la iniciativa fue finalmente aprobada de forma inédita. “Se trata de la primera vez en la historia de este foro continental -que se realiza desde 1995- en que se apela a una votación ante la falta de consenso”, reportó La Nación de Paraguay.

¿Una fuerza militar multinacional bajo el alero de Estados Unidos, capaz de intervenir en los países del hemisferio ante una “catástrofe natural”? Es al menos lo que el Comandante en Jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba, pudo haber querido decir cuando sostuvo, frente al director del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos de EEUU para Latinoamérica, que las Fuerzas Armadas deberán asumir “nuevas responsabilidades” en los próximos años.

Como publicó el sitio web del Ejército de Chile, en marzo de 2012:

(Fuente-Alba) agregó que “sabemos que la esencia de nuestra tarea es y debe seguir siendo la defensa de la integridad territorial. No obstante, podrían surgir nuevas responsabilidades que deberían estar claramente identificadas, comprendidas e implementadas por el Ejército”. Ello, haciendo alusión a responsabilidades relacionadas con situaciones de catástrofe o frente a las llamadas nuevas amenazas. Todo lo anterior, añadió, porque “debemos trabajar en la metodología para diseñar el Ejército del futuro, que permita definir las capacidades que debe desarrollar la Fuerza Terrestre y también las que debe mantener y reforzar”, puntualizó.

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