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La triple alianza euroasiática: Rusia, China e Irán

A pesar de las áreas de diferencia y rivalidad entre Moscú y Teherán, los lazos entre los dos países, basados en intereses comunes, se han desarrollado significativamente.

Tanto Rusia como Irán son importantes exportadores de energía, que tienen intereses profundamente arraigados en el sur del Cáucaso. Ambos se oponen firmemente al escudo antimisiles de la OTAN, con el fin de prevenir que Estados Unidos y la Unión Europea controlen los corredores energéticos alrededor de la cuenca del Mar Caspio.

Las relaciones bilaterales entre Moscú y Teherán también son parte de una alianza más amplia y superpuesta con la participación de Armenia, Tayikistán, Bielorrusia, Siria y Venezuela. Sin embargo, por sobre todas las cosas, las dos repúblicas son dos de los principales objetivos geoestratégicos de Washington.

La Triple Alianza Euroasiática: La Importancia Estratégica de Irán para Rusia y China

China, la Federación Rusa, e Irán son ampliamente considerados como aliados y socios. Junto a la Federación Rusa, la República Popular de China, y la República Islámica de Irán, forman una barrera estratégica dirigida contra el expansionismo estadounidense. Los tres países forman una «triple alianza», que constituye el núcleo de una coalición euroasiática contra la invasión estadounidense en Eurasia y su búsqueda de hegemonía global. Mientras China se enfrenta a la invasión estadounidense en Asia Oriental y el Pacífico, Irán y Rusia, respectivamente, enfrentan a la coalición liderada por Estados Unidos en el Suroeste Asiático y Europa del Este. Los tres países están amenazados en Asia Central y se resisten a la presencia de Estados Unidos y la OTAN en Afganistán.

Irán puede ser caracterizado como un eje geoestratégico. La ecuación geopolítica en Eurasia depende en gran medida de la estructura de las alianzas políticas de Irán. Si Irán se volviese aliado de los Estados Unidos, esto obstaculizaría o incluso desestabilizaría a Rusia y China. Esto también se relaciona a los vínculos étnico-culturales, lingüísticos, económicos, religiosos, y geopolíticos de Irán, el Cáucaso y Asia Central.

Por otra parte, si la estructura de alianzas políticas cambia a favor de los Estados Unidos, Irán también podría convertirse en el importante conducto para la influencia y la expansión estadounidense en el Cáucaso y Asia Central. Esto relaciona con el hecho de que Irán es la puerta de entrada al bajo vientre de Rusia del sur (o «extranjero cercano») en el Cáucaso y Asia Central.

En tal escenario, Rusia como corredor de energía se vería debilitado a medida que Washington «desbloquee» el potencial de Irán como un corredor de energía primario para la cuenca del Mar Caspio, lo que implica de facto el control geopolítico estadounidense sobre rutas de oleoductos iraníes. En este sentido, parte del éxito de Rusia como una ruta de tránsito de la energía se ha debido a los esfuerzos estadounidenses para debilitar a Irán a través de la prevención del paso de la energía por territorio iraní.

Si Irán «cambia de campo» y entrara en la esfera de influencia estadounidense, la economía y la seguridad nacional china también serían tomadas como rehenes por dos razones. La seguridad energética de China se vería amenazada directamente ya que las reservas iraníes de energía ya no estarían aseguradas y estarían sujetas a los intereses geopolíticos estadounidenses. Además, Asia Central podría también reorientar su órbita para Washington y abrir un canal directo e impuesto al mar abierto a través de Irán.

Por lo tanto, Rusia y China quieren una alianza estratégica con Irán como un medio para prevenir la invasión geopolítica de Estados Unidos. La «Fortaleza Eurasia» quedaría expuesta sin Irán. Esta es la razón por la que ni Rusia ni China aceptarán nunca una guerra contra Irán. Si Washington transforma a Irán en un cliente entonces de Rusia y China estarían en peligro.

Malinterpretando el Apoyo de China y Rusia a las Sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU

Existe una mala interpretación del apoyo de Rusia y China a las últimas sanciones de la ONU contra Irán. A pesar de que Pekín y Moscú permitieron que se aprobaran las sanciones del Consejo de Seguridad de la ONU en contra de su aliado iraní, lo hicieron por razones estratégicas, es decir, con el fin de mantener a Irán fuera de la órbita de Washington.

En realidad, Estados Unidos preferiría cooptar a Teherán como un satélite o un socio menor a correr el riesgo innecesario de apostar una guerra total con los iraníes. El apoyo de Rusia y China a las últimas sanciones fue para permitir el desarrollo de una brecha más amplia entre Teherán y Washington. En este sentido, está obrando la realpolitik. A medida que aumentan las tensiones estadounidenses-iraníes, las relaciones de Irán con Rusia y China se estrechan e Irán está afianzado cada vez más en su relación con Moscú y Beijing.

Rusia y China, sin embargo, nunca apoyarían sanciones paralizantes o cualquier otra forma de embargo económico que ponga en peligro la seguridad nacional iraní. Esta es la razón por la que China y Rusia se han negado a ser obligadas por Washington a unirse a sus nuevas sanciones unilaterales de 2012. Los rusos también han advertido a la Unión Europea que dejen de ser peones de Washington, debido a que se lastimarán a sí mismos siguiendo los planes de Estados Unidos. En este sentido Rusia comentó que los planes de embargo petrolero contra Irán por parte de la UE son impracticables y prácticamente inviables. Teherán también ha hecho advertencias similares y ha rechazado el embargo de petróleo de la UE como una táctica psicológica que está condenada al fracaso.

Foto arriba: El presidente Mahmoud Ahmadineyad de Irán y el presidente Dimitri Medvedev de Rusia durante una reunión bilateral en Dusambé, Tayikistán. La reunión bilateral entre Irán y Rusia se celebró en el marco de una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghai el 28 de agosto de 2008. Foto abajo: el canciller iraní, Ali Akbar Salehi, y el canciller ruso Sergei V. Lavrov juntos en Moscú discutiendo paso a paso la propuesta nuclear de Rusia.

Cooperación en Seguridad y Coordinación Estratégica entre Rusia e Irán

En agosto de 2011, el jefe del Supremo Consejo de Seguridad Nacional de Irán, el Secretario General Saaed (Said) Jalili, y el jefe del Consejo de Seguridad Nacional de la Federación de Rusia, Secretario Nikolai Platonovich Patrushev se reunieron en Teherán para discutir el programa de energía nuclear de Irán, así como la cooperación bilateral. Rusia quiere ayudar a Irán a rechazar la nueva ola de acusaciones de Washington contra Irán. Poco después de que Patrushev y su equipo ruso llegaran a Teherán, el Ministro de Relaciones Exteriores iraní, Ali Akbar Salehi, voló a Moscú.

Ambos Jalili y Patrushev se reunieron de nuevo en septiembre de 2011, pero esta vez en Rusia. Jalili fue a Moscú y luego cruzó los Urales hasta la ciudad rusa de Ekaterimburgo.

La reunión entre Irán y Rusia en Ekaterimburgo se llevó a cabo en el marco de una cumbre de seguridad internacional. Por otra parte, en este lugar, se anunció que los más altos organismos de seguridad nacional en Moscú y Teherán en adelante se encargarían de coordinar la celebración de reuniones regulares. Un protocolo de acuerdo entre los dos países fue firmado en la ciudad de Ekaterimburgo.

Durante esta importante reunión, tanto Jalili y Patrushev se entrevistaron con su homólogo chino, Meng Jianzhu. Como resultado de estas reuniones, fue establecido un proceso similar de consultas bilaterales entre los consejos de seguridad nacional de Irán y China. Además, las partes también discutieron la formación de un consejo de seguridad supranacional en el Consejo de Cooperación de Shanghai para hacer frente a las amenazas dirigidas contra Beijing, Teherán, Moscú y sus aliados euroasiáticos.

También en septiembre de 2011, Dimitri Rogozin, enviado ruso ante la OTAN, anunció que visitará Teherán en el futuro cercano para discutir el proyecto del escudo antimisiles de la OTAN, al que se oponen tanto Moscú como Teherán.
Informes que afirman que Rusia, Irán y China planean la creación de un escudo antimisiles conjunto han comenzado a emerger. Rogozin, que había advertido en agosto de 2011 que Siria y Yemen serían atacado «de paso» en la confrontación más amplia dirigida contra Teherán, salió públicamente a refutar los informes relativos a la creación de un proyecto conjunto de escudo antimisiles chino-ruso-iraní.

Al mes siguiente, en octubre de 2011, Rusia e Irán anunciaron que ampliarían sus vínculos en todos los campos. Poco después, en noviembre de 2011, Irán y Rusia firmaron un acuerdo de cooperación estratégica y colaboración entre sus cuerpos de seguridad más importantes que cubren economía, política, seguridad e inteligencia. Este fue el documento tan largamente esperado en el que Rusia e Irán habían estado trabajando. El acuerdo fue firmado en Moscú por el Secretario General Adjunto del Consejo Supremo de Seguridad de Irán, Ali Bagheri (Baqeri), y el Secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Rusia, Yevgeny Lukyanov.

En noviembre de 2011, el jefe del Comité de Relaciones Internacionales de la Duma rusa, Konstantin Kosachev, también anunció que Rusia debe hacer todo lo posible para prevenir un ataque contra el vecino Irán. A fines de noviembre de 2011 se anunció que Dimitri Rogozin visitará definitivamente Teherán y Beijing en 2012, junto con un equipo de funcionarios rusos para mantener discusiones estratégicas sobre estrategias colectivas contra las amenazas comunes.

Fotos arriba y abajo: el Secretario General Jalili y el Secretario Patrushev en Teherán, Irán, celebrando conversaciones ruso-iraníes de seguridad nacional durante agosto 2011

Foto arriba: Secretario General Adjunto Ali Bagheri en una conferencia de prensa en Moscú, Rusia, tras firmar un pacto de seguridad con las autoridades rusas. Foto abajo: Konstantin Kosachev, el Presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Duma rusa.

La Seguridad Nacional Rusa y la Seguridad Nacional Iraní están Unidas

El 12 de enero de 2012, Nikolai Patrushev, dijo a Interfax que temía que una gran guerra era inminente y que Tel Aviv estaba empujando a Estados Unidos a atacar Irán. Rechazó las afirmaciones de que Irán estaba fabricando armas nucleares en secreto y dijo que desde hace años el mundo había oído constantemente hasta el cansancio que Irán tendría la bomba atómica la próxima semana. Sus comentarios fueron seguidos por una severa advertencia de Dimitri Rogozin.

El 13 de enero de 2012, Rogozin, quien había sido nombrado viceprimer ministro, declaró que cualquier intento de intervención militar contra Irán sería una amenaza para la seguridad nacional de Rusia. En otras palabras, un ataque contra Teherán es un ataque a Moscú. En 2007, Vladimir Putin mencionó en esencia la misma cosa cuando se encontraba en Teherán para una cumbre del mar Caspio, lo que dio lugar a que George W. Bush Jr. advirtiera que la Tercera Guerra Mundial podría estallar en torno a Irán. La declaración de Rogozin no es más que una declaración de la que ha sido la postura de Rusia desde el principio: si Irán cae, Rusia estaría en peligro.

Irán es un blanco de la hostilidad estadounidense no sólo por sus enormes reservas energéticas y los recursos naturales, sino por las importantes consideraciones geoestratégicas que hacen que sea un trampolín estratégico contra Rusia y China. Las rutas de Moscú y Beijing también pasan por Teherán, así como el camino a Teherán pasa por Damasco, Bagdad y Beirut. Estados Unidos tampoco quiere controlar el petróleo iraní y el gas natural solamente por razones de consumo o económicas. Washington quiere poner un bozal en torno a China para controlar la seguridad energética de China y quiere que las exportaciones iraníes de energía se negocien en dólares estadounidenses para asegurar la continuación del uso del dólar estadounidense en las transacciones internacionales.

Por otra parte, Irán ha estado haciendo acuerdos con socios comerciales, como China e India, donde las transacciones comerciales no se realizarán en euros o en dólares estadounidenses. En enero de 2012, Rusia e Irán sustituyeron al dólar con sus monedas nacionales, respectivamente, el rublo ruso y el rial iraní, en su comercio bilateral. Este fue un duro golpe económico y financiero a Estados Unidos.

Foto arriba: Vladimir V. Putin y Mahmoud Ahmadineyad sostienen conversaciones en Teherán, Irán, en el marco de una cumbre de países del Mar Caspio en octubre de 2007 Foto abajo: Dimitri O. Rogozin, el saliente representante de Rusia en la sede de la OTAN en Bruselas, Bélgica.

Siria y los intereses de Seguridad Nacional de Irán y Rusia

Rusia y China con Irán están apoyando incondicionalmente a Siria. El asedio diplomático y económico contra Siria está ligado a la apuesta geopolítica para controlar Eurasia. La inestabilidad en Siria está vinculada al objetivo de la luchar contra Irán y en última instancia, de convertirse en un socio de Estados Unidos contra Rusia y China.

El despliegue cancelado o retrasado de miles de soldados estadounidense a Israel del «Desafío Austero 2012» fue atado para aumentar la presión contra Siria. Sobre la base de un informe de La Voz de Rusia, sectores de la prensa rusa informaron erróneamente que «Desafío Austero 2012» se iba a celebrar en el Golfo Pérsico, lo que fue tomado erróneamente por los medios ubicados en otras partes del mundo. Esto ayudó a poner de relieve el vínculo iraní a expensas de los vínculos sirios y libaneses. El despliegue de tropas estadounidenses estaba dirigido principalmente a Siria como una forma de aislar y luchar contra Irán. El ejercicio israelí-estadounidense de misiles «cancelado» o «retrasado» probablemente prevé la preparación de los ataques con misiles y cohetes no sólo contra Irán, sino también Siria, el Líbano y los territorios palestinos.

Además de sus puertos navales en Siria, Rusia no quiere ver a Siria utilizada para re direccionar los corredores energéticos de la cuenca del Caspio y la cuenca mediterránea. Si Siria cayera, estas rutas serían re-sincronizadas para reflejar una nueva realidad geopolítica. A expensas de Irán, la energía desde el Golfo Pérsico podría ser redirigida hacia el Mediterráneo a través del Líbano y Siria.

Foto arriba: El ministro de Defensa sirio Dawoud (David) Rajha visitar el portaaviones ruso Almirante Kuznetsov en el puerto sirio de Tartus el 8 de enero de 2012. Foto abajo: los aliados de Siria, el Secretario General de Hezbollah, Hassan Nasrallah, y Mahmoud Ahmadineyad de Irán, acompañando al presidente Bashar Al-Assad en una cumbre en Damasco, Siria, el 25 de febrero de 2010.

Foto arriba: El Alvand, uno de los dos buques de guerra iraníes que visitaron el puerto sirio de Lattakia en febrero de 2011. Foto abajo: El almirante Habibollah Sayyari celebrando una conferencia de prensa el 28 de febrero de 2001 en la embajada de Irán en Siria acerca de la presencia naval iraní en la costa mediterránea de Siria.