En Chile:

Wikileaks: Planeaban derrocar a Chávez con movimientos estudiantiles desde 2007

Documentos de Stratfor – la denominada “CIA en las sombras” – revelados por Wikileaks demuestran que Sdrja Popovic, líder de la organización CANVAS, preparó un plan para derrocar al gobierno de Hugo Chávez en las elecciones parlamentarias de 2010.

En dicho plan, la principal fuerza para desestabilizar eran los grupos estudiantiles que hoy lideran las movilizaciones contra el gobierno de Nicolás Maduro.

¿Quiénes son Sdrja Popovic y CANVAS?

Como confirman los mismos correos de Stratfor, obtenidos por Wikileaks el año pasado, CANVAS (acrónimo de Centro para Estrategias de Acción No Violenta) fue creado por miembros de la organización juvenil serbia Otpor para servir a los intereses norteamericanos.

En 2000, este grupo recibió financiamiento de la National Endowment for Democracy del gobierno estadounidense, y ONGs como Freedom House y el Instituto Albert Einstein, para derrocar al gobierno de Slobodan Milosevic a través de movilizaciones populares.

El símbolo de Otpor era un puño levantado descansando en un fondo negro.

A este tipo de estrategia se le conoce como “golpe suave” o “revolución de color”. Son más sutiles y discretos que los golpes de Estado tradicionales, ya que permiten justificar más fácilmente el derrocamiento de un gobierno.

Las imágenes de miles de personas en las calles dan una impresión de legitimidad ante los ojos de la opinión pública.

Los gobiernos que remplazan a los regímenes derrocados siempre resultan ser aliados de Estados Unidos o sirven a sus intereses geopolíticos.

Tras el éxito en Serbia, Estados Unidos descubrió el potencial de los activistas, y con la creación de CANVAS, los transformó en verdaderos “consultores de la revolución”.

La gente de CANVAS entrenó a activistas en Ucrania (2004), Georgia (2005) y Kirguistán (2006), donde consiguieron – a través de movilizaciones populares – derrocar a gobiernos pro-rusos e instalar a títeres de la OTAN.

En todos esos lugares, el símbolo de los movimientos juveniles era el mismo: el puño de Otpor.

El documental The Revolution Business de 2011 expone el trabajo de CANVAS y su líder, Sdrja Popovic, desde sus inicios hasta su participación en la mal llamada “primavera árabe”.

Los agentes de CANVAS establecieron contacto con estudiantes venezolanos desde 2006.

Operación Venezuela

En un correo fechado el 12 de enero de 2010, Marko Papic, otro de los líderes de la organización envió adjunto el plan de desestabilización de CANVAS para las elecciones parlamentarias:

“Este año estamos definitivamente incrementando la actividad en Venezuela. Tienen elecciones en septiembre y estamos en estrecha conexión con activistas de allí y la gente que trata de ayudarlos (por favor, déjate esto para ti por ahora, sin publicar). La primera fase de nuestra preparación está en marcha”, explicó Papic.

El documento, cuya distribución o cita no puede realizarse sin consultar a la organización, explica que la clave del plan es utilizar y movilizar a los movimientos juveniles de oposición para “monitorear las elecciones” y luego denunciar “fraude electoral”, de la misma forma que han hecho otros grupos entrenados por CANVAS en Ucrania, Georgia y Kirguistán.

Se nombra como aliados potenciales a Henrique Capriles Radonski, Antonio Ledezma, y a Leopoldo López, líderes de la oposición política al gobierno bolivariano.

Otro de los “aliados potenciales” es Alexandra Belandria, “activista estudiantil y periodista de TV, una de los miembros fundadores del grupo “CAMBIO” que inicialmente movilizó a los estudiantes previamente neutrales e inactivos en 2006 y 2007 (“ancestro” de los grupos que dieron lugar al movimiento estudiantil como lo conocemos hoy)”, utilizando las técnicas de la organización serbia Otpor.

Además se menciona a Yon Goicochea, estudiante de derecho de la Universidad Católica Andrés Bello y activo en la oposición al gobierno de Chávez, “uno de los principales fundadores del Movimiento Estudiantil Venezolano […] citado como un factor clave en el rechazo de los cambios constitucionales propuestos por Chávez en el referéndum constitucional de diciembre de 2007”.

Para la campaña se listan como aliados a los partidos opositores, gremios patronales, medios de comunicación privados e internacionales, y “grupos estudiantiles y civiles, potencialmente activos en movilizar a la juventud, campañas para convocar a votar y actividades para “controlar las urnas y defender los votos” (esto es, acusar fraude electoral).

Como temas “para ser potencialmente explotados en la campaña” se encuentran la delincuencia, el presidencialismo y el control del gobierno sobre las universidades.

En ese sentido, el documento llama a utilizar a los profesores y sumarlos a la campaña. “Los profesores motivarán a los estudiantes. ¿Cómo influenciarlos? ¿Cómo tomar contacto con ellos?”, se pregunta el documento. Además, “el mensaje tiene que ser adaptado a los jóvenes, no sólo a los estudiantes universitarios”.

En un correo posterior, Papic explica que “si los estudiantes quieren tomar la idea de que ellos son el enemigo número uno de Chávez, como Otpor hizo con Milosevic, están haciendo un buen trabajo en ello. El siguiente paso es comenzar a poner presión para que no se fracture la oposición”.

Para los venezolanos, según el, los estudiantes “son más fiables y populares que los partidos de la oposición […]. El siguiente paso es reunirlos en un lugar junto a los líderes de la oposición… en un funeral, en una reunión, lo que sea. Esa es la clave del siguiente paso. Hacer que la oposición vaya a una reunión con ESTUDIANTES”.

Uno de los grupos creados en 2006 y asesorado por CANVAS es JAVU: Juventud Activa Venezuela Unida, cuyo logo es exactamente el mismo de la organización serbia Otpor.

En septiembre, a días de las elecciones, cinco miembros de la organización juvenil JAVU fueron detenidos en el Estado de Carabobo portando propaganda antigubernamental y elementos para causar perturbaciones en el sistema eléctrico (es decir, realizar apagones).

Como sea, la estrategia pareció ser un fracaso: las elecciones de 2010 significaron un nuevo triunfo del chavismo en el parlamento, obteniendo 98 de los 165 escaños.

Además del JAVU, entre los grupos que hoy están participando de las movilizaciones contra el gobierno bolivariano están el Movimiento 13 de Marzo, Operación Libertad, y otros. Muchos ocupan un símbolo similar al de Otpor, con una mano blanca y la palabra Resistencia.

Un reportaje venezolano de 2012 explica con lujo de detalles los orígenes de estos movimientos juveniles de oposición, su forma de operar, y sus vínculos con CANVAS, Otpor y el Departamento de Estado norteamericano.

El JAVU manifiesta que su objetivo es “derribar los pilares que sostienen a un gobierno que menosprecia la constitución, vulnera nuestros derechos y entrega nuestra soberanía a las órdenes de los decrépitos hermanos Castro (sic)”.

En abril del año pasado, el grupo difundió volantes llamando a desconocer los resultados de la elección que dio como triunfador a Maduro.

El 10 de febrero, el grupo llamó a iniciar “una escalada de lucha no violenta” hasta conseguir la renuncia del gobierno de Nicolás Maduro, “por ser evidentemente incapaz de resolver los problemas del país”.

Consciente de los esfuerzos desestabilizadores promovidos desde el exterior, Maduro declaró que “Venezuela no es Ucrania”, pero que “detrás de los movimientos ucranianos están los mismos financistas que entrenan a esta gente” [la oposición] que lo quiere sacar del Gobierno, “organizaciones estadounidenses que viven de su política imperialista de penetrar, controlar el mundo”.

Lecciones de Chile

Si la existencia de un movimiento estudiantil que recibe apoyo extranjero para derrocar un gobierno les parece una idea muy descabellada, los chilenos sólo necesitan remitirse a su propia historia.

Parte de la estrategia que llevaría al golpe de Estado de 1973 consistió en construir un movimiento de masas para desestabilizar al gobierno de Salvador Allende. Uno de los principales impulsores fue Jaime Guzmán, ideólogo del gremialismo.

Guzmán tomó nota del poder de organización social de la izquierda chilena y su capacidad de convocar a las masas.

“El triunfo de la Unidad Popular no fue, como pudiera creer más de alguien, el de una combinación de partidos. Fue el de miles de comités de Unidad Popular que tienen su fuerza en una poderosa organización gremial, poblacional y juvenil”, dijo en octubre de 1970.

Guzmán concluyó que parte de la estrategia de la derecha tenía que ver con disputarles las calles a los partidarios de la Unidad Popular.

Bajo esa lógica tuvieron lugar la famosa Marcha de las Cacerolas impulsada por organizaciones de mujeres y el paro de camioneros de octubre de 1972, organizado por los gremios patronales, financiados generosamente con dineros de la CIA.

Además, la derecha contaba con grupos de choque como la Brigada Rolando Matus del Partido Nacional y Patria y Libertad, encargados de desatar violencia y desórdenes callejeros.

Guzmán construyó en la Universidad Católica uno de los más poderosos bastiones de oposición contra Allende, con la FEUC bajo control del gremialismo.

A comienzos de 1973, la oposición acusó al gobierno de querer “introducir el marxismo” en el sistema educacional a través de la Escuela Nacional Unificada (ENU), un proyecto de la Unidad Popular para democratizar el funcionamiento de la educación y que contaba con el respaldo de la UNESCO.

El movimiento estudiantil de la oposición, encabezado por la FEUC y su presidente, Javier Leturia, se movilizó en las calles para conseguir que la ENU no se implementara y el gobierno finalmente desistió.

En las semanas previas al golpe de Estado, el movimiento de masas contra Allende incrementó su actividad. Los estudiantes de la FEUC desplegaron un lienzo en la casa central de la Universidad Católica exigiendo la renuncia del presidente. Lo que ocurrió después es historia conocida.

La Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (FECh) ha sido duramente criticada por denunciar lo que es negado por los medios: que detrás de las movilizaciones estudiantiles en Venezuela se levanta el espectro de la desestabilización y el golpismo.

La FECh se manfiestó en contra de “todo intento de desestabilización, acaparamiento de alimentos y de golpismo que busca pasar por encima de las decisiones soberanas del pueblo venezolano, y cortar por esa vía el camino revolucionario que ha escogido”.

“Rechazamos también la tergiversación de diversos hechos en el país hermano, la manipulación de imágenes e información para propiciar un clima favorable a la intervención. Hacemos un llamado a la prensa nacional e internacional a no continuar con estas prácticas que solamente empeoran el proceso y deslegitiman la profesión periodística”, manifestaron en su declaración.

  • Anónimo

    Abajo con los periodistas que voluntariamente se subyugan al poder del Mass Media! (También va para cualquiera que no respete la neutralidad de la información).

  • Anónimo
  • Anónimo

    ESTO NO SE DETENDRÁ, POR MUCHO QUE INTENTEMOS POR MUCHO QUE PROTESTEMOS EL PODER YANKEE ES MUNDIAL MUCHA FUERZA AL PUEBLO HERMANO DE VENEZUELA QUE SUFRE POR LA INTERVENCIÓN GRINGA MAS QUE GRINGA YA QUE SON CASI TODOS IGNORANTES, POR LA INTERVENCIÓN JUDAICA… NO SOY NAZI PERO HITLER DIJO LA HISTORIA ME DARÁ LA RAZÓN FUERZA TAMBIÉN AL PUEBLO PALESTINO