En Chile:

La desgarradora carta sobre la masacre en Irak que desempolvó el lío de los correos de Clinton

La última tajada de correos electrónicos de Hillary Clinton, destapados a raíz del escándalo por supuesto manejo negligente de secretos de Estado en la cuenta personal de la candidata presidencial demócrata, contiene un mensaje conmovedor de carácter confidencial, fechado en 2010 y firmado por el ex embajador estadounidense Joe Wilson, que relata un viaje realizado por el diplomático a Irak.

Como destaca el periodista Zaid Jilani, del medio electrónico The Intercept, allí Wilson constató la devastación causada por la guerra y la manera en que el racismo de las fuerzas armadas estadounidenses han empezado a obstruir el proceso de reconstrucción que vive el país afectado durante años por el belicismo yanqui.

El primer párrado habla de la destrucción completa de la sociedad iraquí:

“Mi viaje a Bagdad (entre el 6 y el 11 de septiembre) me dejó con el corazón desbocado. He luchado por encontrar la analogía histórica correcta para describir una importante y vibrante ciudad de Medio Oriente que está siendo desangrada hasta morir”.

“Berlin y Dresde fueron devastadas en la Segunda Guerra Mundial, pero sus habitantes no fueron sujetos a siete años de ocupación y a una limpieza étnica, a la segregación de personas por identidad religiosa y a una violencia indescriptible perpetrada por el Ejército y servicios de seguridad privados. No he estado en Gaza, pero sospecho que los efectos deshumanizantes son similares… La ocupación, y especialmente la barrida de vecindarios, ha destruido el mismísimo tejido de la sociedad urbana.”

Wilson escribe, igualmente sobre los fallidos intentos de reconstrucción. Explica que la empresa de infraestructura energética Symboin ganó contratos en un cuestionado proceso de negociación, donde el gobierno reembolsó costos a competidores y luego proveyó más fondos para aumentar sus ganancias.

Este método incentiva a las compañías a gastar más dinero para incrementar sus utilidades a costa de los contribuyentes.

Wilson, quien lanzó duras críticas en la administración de Bush y Cheney por la guerra en Irak, y cuya esposa, la agente de la CIA Valerie Palme, sufrió las consecuencias negativas de su alejamiento del gobierno, se refiere además al racismo que le tocó presenciar en una base militar norteamericana con asiento en el aeropuerto de Bagdad.

“Los soldados que observé en la base no se infunden con el compromiso de ayudar a los iraquíes a ayudarse a sí mismos. Recorrí el lugar en busca de camisas para mis hijos, a fin de dejar un recuerdo de mi viaje, pero era difícil encontrar una que no fuese horriblemente belicosa o racista por naturaleza. Camisas con nubes en forma de hongo… Otras exhibían a los árabes como jinetes a bordo de camellos.”

Concluye después que “todo lo que necesitamos es una bofetada en la cara para recordar el infierno que hemos llevado a Irak, y cuáles pueden ser las consecuencias de las estúpidas guerras”.

En una conversación con The Intercept, Wilson ratificó a cabalidad lo escrito a Clinton y dijo que las cosas han cambiado pero “para peor”.

También se mostró pesimista. “Creo que las condiciones en terreno, el respaldo internacional a diversos grupos en esta lucha contra Daesh (también conocido como el Estado Islámico o ISIS) y la creciente inestabilidad en la región hacen improbable un resultado positivo en el futuro cercano”, puntualizó.