En Chile:

Exclusivo: Jefe de la Zona Metropolitana de la PDI impide que policías combatan el narcotráfico

Una incómoda situación viven funcionarios policiales de la Región Metropolitana. Hace un par de días, el prefecto inspector Luis Sandoval Monteiro, de quien dependen todas las Brigadas de Investigación Criminal no especializadas de Santiago, protagonizó un incidente que terminó con la renuncia de un subprefecto de la PDI.

Todo ocurrió cuando una patrullera de la Bicrim de La Cisterna, a cargo de una mujer con el grado de subinspector, detuvo a unos sujetos por droga procediendo a trasladarlos al cuartel, ubicado en el Paradero 20 de Gran Avenida. Por frecuencia radial, el procedimiento llegó a oídos de Sandoval, quien se dirigió rápidamente hasta la unidad.

Al llegar, el prefecto Luis Sandoval insultó, amenazó y garabateó a todos los policías, en especial al jefe de la unidad, subprefecto Benjamín Cerda Barake, quien no aceptó los insultos y presentó su renuncia a la institución, aduciendo vejaciones y humillación.

Los funcionarios – que pidieron reserva de identidad – dicen hoy sentirse amenazados por su superior. Frente al bochornoso episodio, los policías tienen prohibición de informar a la prensa sobre el comportamiento de Sandoval.

Conocido internamente como el “Colacha” o “Chupalla”, el prefecto Luis Sandoval Monteiro no deja de tener fama por menoscabar a los subalternos con bromas e insultos. Se dice que el alto funcionario tiene una bipolaridad diagnosticada, la que se trata con dosis de litio.

A diario se para en el acceso del frontis del Cuartel Independencia esperando la llegada del subdirector operativo de la PDI, Juan Baeza Maturana, o de los oficiales más antiguos que él, para noticiarlos de los últimos chismes o chistes. Lo mismo realiza en otros lugares con ocasión de ceremonias o reuniones, como en la Escuela de Investigaciones o Cuartel Central, tal y como se aprecia en la portada de la última revista institucional.

Conocidos son sus ofrecimientos para oficiar de conductor de los carros policiales cuando se salía a allanar para concretar detenciones de homicidas, esperando sentado al volante y evadiendo así el peligro. Pese a esto, se exhibe como el “diligenciador” o funcionario a cargo de casos relevantes.

Sus mayores avales son ser un sujeto cercano al director general Marcos Vásquez Meza, con quien coincidió en Concepción en algún punto de su carrera, cuando el ahora director de Investigaciones trabajaba en la zona “combatiendo el narcotráfico” en los albores del Caso Matute Johns.

Protección en la Cárcel de San Miguel

El prefecto Luis Sandoval es casado con Soraya Bilbao Opazo, coronel de Gendarmería a la cual ayudó para escalar en la línea jerárquica apoyado por la red de contactos que brinda ser conocido a través de la Policía de Investigaciones. Bilbao Opazo se retiró de la institución penitenciaria en 2012.

Al momento de ocurrir el incendio en la Cárcel de San Miguel, su mujer era la jefa Metropolitana subrogante de Gendarmería de Chile. Aquel 8 de diciembre de 2010, ambos se hicieron presentes en el sitio del suceso: él en su calidad de Jefe Nacional de Homicidios, y ella en el cargo que subrogaba.

Al vislumbrar una potencial responsabilidad de su mujer y otros oficiales de Gendarmería en las lamentables muertes, decidió designar bajo sus órdenes al equipo investigador. En vez de inhabilitarse para conocer los hechos, Sandoval pidió que se le informara todo cuando ocurriera en la investigación, especialmente cualquier situación que afectara a su conyugue u oficiales cercanos a ésta.

Es de conocimiento del director Marcos Vásquez y el subdirector Juan Baeza que la coronel Soraya Bilbao era esposa del prefecto Sandoval en la fecha de los hechos, pero éstos, lejos de cuestionar e impedir que éste se hiciera cargo de la investigación, avalaron tal situación.

Falsedades en juicio de la “Quintrala”

A los pocos días de ocurrido el incendio en la Cárcel de San Miguel, Luis Sandoval continuó con sus fechorías al declarar hechos falsos en un juicio oral, lo que constituye delito en nuestro Código Penal.

Se trata de uno de los juicios más importantes desarrollado en Santiago y tal vez en el país desde que partió la Reforma Procesal Penal: el seguido contra María del Pilar Pérez López, alias la “Quintrala”, y José Mario Ruz Rodríguez, por los homicidios de Francisco Zamorano Marfull, Héctor Arévalo Olivero y Diego Smith-Hebbel Niehaus.

Cabe preguntarse por qué el prefecto Sandoval fue citado por la defensa de María Del Pilar Pérez. La razón es muy sencilla. Mientras la Brigada de Homicidios Metropolitana se encontraba al mando de Sandoval, ésta tuvo uno de sus mayores fracasos: detener como autor de los homicidios de Francisco Zamorano y Héctor Arévalo al inocente anciano de 75 años, Claudio Ernesto Soza Zamorano.

Soza Zambrano fue aprehendido el 24 de junio de 2008 después de dos meses de investigación, la cual fue dirigida por oficiales al mando de Luis Sandoval. Se trata de los subcomisarios Víctor Ruiz y Mauricio Lara, a quienes la Fiscalía Oriente excluyó del juicio oral. Los antecedentes posteriores sindicaron como único autor material de los asesinatos a José Mario Ruz Rodríguez, conocido como el “Sicario de la Quintrala”. Soza, por su parte, quedó en libertad.

En la audiencia de juicio oral, el prefecto Sandoval se desligó de toda responsabilidad por este error, diciendo que sus subalternos Ruiz y Lara habían recibido instrucciones del fiscal Patricio Caroca Luengo de no darle cuenta a él, lo cual es falso. Al ser consultado por el mal procedimiento adoptado al imputar y detener a un inocente, dijo no haber instruido ningún sumario administrativo.

Es falso que los funcionarios hayan recibido instrucciones de no informar a Sandoval por parte del Ministerio Público. Basta tener a la vista la Minuta Reservada S/N°, emitida por el Subcomisario Mauricio Lara, el 08.FEB.2011, en respuesta a la Providencia Reservada N° 14, del 07.FEB.2011, del entonces jefe de la Brigada de Homicidios Metropolitana.