Destacados:

Rockefeller, Buffet, Gates… Son algunos de los nombres que controlan las entidades de calificación

Dibujo de Dave Simonds

¿Quién se esconde detrás de las agencias de rating?

En la más rabiosa actualidad. Las agencias de calificación crediticia vuelven a la carga. Y sin miramientos. En sus manos, tras sus decisiones, el destino del capital de miles y miles de inversores. Y en los últimos tiempos, con la crisis de deuda instalada «per se» en fronteras europeas, la rebaja de las calificaciones crediticias en países, entidades y títulos, hacen cambiar más que nunca el destino de las inversiones. Incluso de continente a continente.

De hecho, dicen los expertos, que, en el momento actual, los más adinerados huyen del euro por los temores de que la moneda común no consiga resistir la crisis de la deuda soberana que está experimentado Europa.

Y es que en las dos últimas semanas la rebaja —precedida de amenazas de hacerlo—de calificaciones ha sido reiterada. La más sonada, la de Standard & Poor’s que se aventuraba a recortar la nota a nueve países de la zona euro y además dejaba a todos los países —excepto Alemania y Eslovaquia— en perspectiva negativa para posibles recortes futuros.

España ha sido uno de los países más afectados por esta decisión, ya que ha visto su rating rebajado en dos escalones, hasta «A», mientras que una de las grandes noticias era la pérdida de la «triple A» de Francia.

Pero ¿por qué precisamente ahora cuando todos los Gobiernos europeos presentan sus planes de recorte y austeridad para mejorar las cuentas públicas y empezar a ver la luz? ¿No son las medidas adecuadas? ¿No son creíbles? La agencia daba sus razones: «El recorte masivo se produce porque las medidas económicas y políticas acordadas por los principales líderes europeos son insuficientes para hacer frente a las tensiones sistémicas a las que se enfrenta Europa». En su opinión, los acuerdos de la cumbre de la Unión Europea del pasado 9 de diciembre, si bien son adecuados, podrían ser insuficientes si la crisis va a más.

Inmediatamente después, los mercados volvieron a hablar. Caída de índices y huida de inversores hacia otras zonas del mundo. ¿Tanto poder hay tras estas decisiones como para hacer cambiar el destino del capital en un instante? ¿Quién decide que esos planes no son suficientes aunque sean adecuados? ¿Podría haber intereses creados para mover de un lado a otro el capital inversor?
Oligopolio de poder

La respuesta está en el núcleo de las agencias. De las grandes, ya que si bien hay 74 agencias de calificación crediticia repartidas por todo el mundo, mandan solo las «Big Three». Todo un oligopolio de poder. De hecho, copan el 96% del mercado, con una cifra de negocio que roza los 4.600 millones de dólares. Son las tres grandes, las más renombradas desde que estallara la crisis allá a finales de 2007: Standard & Poor’s, Moody’s y Fitch Rating. En sus manos, en sus decisiones, el destino del capital y del devenir de muchas economías. ¿Quiénes son verdaderamente las agencias de calificación? ¿Quién mueve los hilos del que parece ser un suculento negocio? ¿Es un negocio transparente o esconde algo detrás?

Las acusaciones más habituales a las «tres grandes», además de su posición de oligopolio, giran en torno a tres supuestos. El primero es su estrecha relación tanto con las empresas como con los países que califican, lo que, según los más críticos, hace que inflen la nota o la rebajen según su propio interés.

La segunda acusación se fundamenta en su falta de cintura para prever quiebras como la de Enron. De hecho, la compañía tenía una calificación de «grado de inversión» el día que quebró.

La tercera es una crítica funcional: su mala calificación de productos estructurados que, segúnlos expertos consultados, no han reflejado en la mayoría de las ocasiones el riesgo de la inversión hecha.

Al margen de las tres grandes, existe una larga lista de agencias que, por su tamaño, y su más o menos independencia, resultan menos «sospechosas». Entre ellas se encuentran Baycorp Advantage (Australia), Dagong Global (China), Dominion Bong Rating Service (Canadá) o Japan Credit Rating Agency (Japón).

Mientras, existen claros indicios de la relación existente entre conocidos filántropos y gurús financieros y el reparto de poder en las grandes agencias de «rating». Bill Gates, Warren Buffet, David Rockefeller y F. Marc Ladreit forman parte, directa o indirectamente, del accionariado de las «Big Three».
Moody’s

La que concentra más poder en el mercado es Moody’s Corporation, con un 40% de cuota de mercado de la calificación crediticia. En 2010 sus ingresos alcanzaron los 2.032 millones de dólares, un 13% más que el año anterior, y su beneficio subió un 27% hasta los cerca de 500 millones. La agencia americana cotiza en la Bolsa de Nueva York y sus diez primeros accionistas concentran el 53,5% del capital. Entre ellos, destacan dos de especial relevancia en el mundo inversor: Berkshire Hathaway y The Capital Group.

¿Y quiénes están a su vez detrás de estos dos grandes grupos? Berkshire Hathaway, con el 12,5% de la agencia, es un conglomerado económico presidido por uno de los más grandes inversionistas en el mundo, además de ser su mayor accionista, el multimillonario Warren Buffet. Conocido como el oráculo de Omaha, Buffet estuvo en la mente tanto del presidente norteamericano, Barack Obama, como del senador John McCain, como posible secretario del Tesoro o como asesor financiero, función que ya ejerció en 2003 para el gobernador de California por el Partido Republicano, con el actor Arnold Shwarzeneger.

Este mismo grupo está integrado además por otro magnate americano y destacado miembro del consejo de admnistración: Bill Gates, cofundador y ex presidente de Microsoft.

Berkshire Hathaway controla además de la mayor parte de Moody’s grandes negocios vinculados a sectores económicos de gran calado económico: energía, telecomunicaciones, transportes, construcción, seguros y, sobre todo, productos financieros.

La familia Rockefeller —cuya cabeza visible en la actualidad es David Rockefeller— está detrás del accionariado de The Capital Group, que a su vez tiene un 12,38% de Moody’s. Con sede en el Rockefeller Center de Nueva York, el grupo está presidido y dirigido por James F. Rothenberg, gerente además de Harvard Management Company, universidad estrechamente ligada al mencionado magnate, y miembro de la corporación de Hardvard, que dirige los destinos de dicha universidad.
Standard & Poor’s

A diferencia de Moody’s, Standard & Poor’s (S&P, que facturó 1.659 millones de dólares en 2010 con un beneficio que superó los 760 millones.) no cotiza. Pero sí, su propietario: el grupo editorial McGraw Hill, que está en el parqué de la Bolsa de Nueva York. Hecho que nos lleva a encontrar algunas coincidencias curiosas con su máximo competidor. Sobre todo, accionistas comunes. Estos son: The Capital Group (12,31%), State Street (4.34%), Vanguard Group (3,84%), BlackRock (3,84%) y T. Rowe Price (3,32%).

Aunque McGraw Hill fundamentalmente se dedica a los servicios financieros y al análisis de bonos y stocks, también tiene negocios en el mundo educativo y editorial, así como en medios de comunicación. Su presidente es Harold «Terry» Mc Graw Hill III, secretario general, además, de la Bussiness Roundtable, un poderosa y conservador lobby patronal de los Estados Unidos que ha presionado con éxito para evitar, entre otras cuestiones, una mayor regulación de las agencias.
Fitch

La tercera gran agencia de «rating», si bien es más pequeña, y solo controla alrededor del 15% del mercado, está fuertemente vinculada también a grandes fortunas. La propiedad de Fitch se reparte entre el grupo Fimalac (F. Marc Ladreit de Lacharrière, con un 60%), con sede en Francia, y The Hearst Corporation (la editorial de revistas como Elle o Cosmopolitan o canales de televisión como la ABC norteamericana, con un 40%). Fitch tuvo una cifra de negocio que superó los 600 millones de euros en 2010, lo que supone un 9% más que lo que ingresó en el año anterior.

Además de ocuparse de servicios financieros, Fimalac se dedica también a actividades inmobiliarias y a emprendimientos culturales. La presencia gala es aquí determinante. El presidente del holding, F. Marc Ladreit de Lacharrière, es además administrador de empresas como L’Oréal, Renault o Casino, miembro del consejo asesor del Banco de Francia y miembro de la Academia de Bellas Artes del Instituto de Francia. Estrechamente ligado al Grupo Bilderberg, Ladreit de Lacharrière también se ha prodigado, al igual Buffet o Mc Graw Hill, por sus actividades filantrópicas y sus compromisos con la educación. En 2009, de hecho, fue nombrado Embajador de Buena Voluntad por la UNESCO.