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Develan sistema Trapwire, nueva vigilancia del Gran Hermano

Las últimas filtraciones de Wikileaks revelan que el gobierno estadounidense tiene ahora la capacidad de captar videos desde lejanas cámaras de vigilancia en tiendas, casinos y otros locales alrededor del país. El sistema utiliza un sofisticado software de reconocimiento facial para identificar a personas de interés, capturadas por cámaras ubicuas cifradas en millones.

El software en cuestión, Trapwire, fue descubierto por el investigador de seguridad Justin Ferguson, y representa un avance significativo para el Estado de la vigilancia. Ferguson se internó en un masivo lote de correos electrónicos hackeados de Stratfor – considerada una CIA en las sombras – la pasada navidad de 2011. En respuesta al descubrimiento de Ferguson, Wikileaks fue recientemente impactado por un masivo ataque informático de DDos.

“Comparado con Trapwire, una revelación sobre OVNIs o la inminente caída de un importante banco estadounidense serían noticias aburridas”, escribe David Seaman.

“Cada par de segundos, información recolectada en puntos de vigilancia de grandes ciudades y sitios a lo largo de Estados Unidos, es registrada digitalmente en el lugar, luego encriptada y entregada instantáneamente a una base central de datos en una locación desconocida”, reportó RT la semana pasada. “Es parte de un programa llamado TrapWire, creado por Abraxas, una compañía de Virginia del Norte compuesta por la élite de la comunidad de inteligencia estadounidense. La lista de empleados de Abraxas se lee como el quién es quién de agentes alguna vez enrolados en el Pentágono, la CIA y otras agencias de gobierno, según sus perfiles públicos de LinkedIn, y se asume que las conexiones de la corporación son más profundas de lo que se ha podido documentar.”

Reporte de RT: «Stratfor emails reveal secret, widespread TrapWire surveillance system»

Según el reporte de RT, Trapwire está instalado en grandes ciudades de Estados Unidos, como también en el extranjero. Estaría siendo utilizado además por la policía.

El sistema de monitoreo iWatch adoptado por el Depto. de Policía de Los Angeles (ver documento en .pdf) trabaja en conjunto con TrapWire, como también el Distrito de Columbia y el programa See Something, Say Something conducido por la policía de Nueva York, que en 2010 tenía 500 cámaras de vigilancia enlazadas al sistema. Propiedades privadas en Las Vegas y casinos de Nevada se han suscrito al sistema. Se reporta que el estado de Texas gastó medio millón de dólares con un pago anual adicional de licencia de $150,000 para emplear el TapWire, y el Pentágono y otras instalaciones militares también estarían usándolo.

Seaman nota cómo “aquellas temerosas y oscuras cámaras ‘circulares’ nuevas en forma de globo, instaladas en vuestro parque del vecindario, pueblo o ciudad”, no están simplemente monitoreando a criminales del lugar y otros potenciales malhechores como afirma rutinariamente el gobierno, sino a la población en su conjunto. “Están conectadas a Trapwire y potencialmente están monitoreando a cada persona a través de reconocimiento facial”, sostiene.

Junto a la NDAA y sus provisiones de detención indefinida – cheque en blanco del gobierno estadounidense y su Ejército para secuestrar y detener sin cargos o juicio a cualquier persona tildada de sospechosa – Trapwire se acerca a la herramienta perfecta de un Estado tecnológico moderno de vigilancia.

“Así que tenemos una amplia red de cámaras de vigilancia a lo largo de Estados Unidos, monitoreándonos y reportando actividades sospechosas a su centro de análisis, mezclada con la capacidad de arrestar a personas con fuerza militar, en base solamente a actividades sospechosas. No veo cómo podría estar mal eso. No, para nada. Todos sabemos que el gobierno, y programas algorítmicos de computadora, nunca cometen errores”, agrega Seaman sarcásticamente.

Detalles sobre Trapwire revelan que el gobierno ha poseído una red de vigilancia de alta tecnología desde, al menos, el año 2006. En abril, un ex empleado de la NSA, William Binney, dijo que la agencia tiene prácticamente un dossier de cada estadounidense y está actualmente construyendo un mega-centro de espionaje en Bluffdale, Utah, que “contendrá bases de datos, casi interminables, para almacenar toda forma de comunicación recopilada por la agencia, incluyendo correos privados, llamadas telefónicas, búsquedas en Google y otros datos personales”.