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Inteligencia alemana revela alta presencia de Al Qaeda entre rebeldes sirios

La inteligencia alemana estima que “alrededor de 90” ataques terroristas que “pueden ser atribuidos a organizaciones cercanas a al-Qaeda o grupos jihadistas”, fueron llevados a cabo en Siria entre finales de diciembre y comienzos de julio, según reportó el diario alemán Die Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ). Esto fue revelado por el gobierno alemán en respuesta a una consulta parlamentaria.

Contestando a la misma pregunta, el gobierno alemán advirtió que ha recibido varios reportes del servicio de inteligencia alemán extranjero, el BND, con respecto a la masacre del 25 de mayo en el pueblo sirio de Houla. Pero indicó que el contenido de estos reportes son clasificados “por razones de interés nacional”. Como muchos otros gobiernos occidentales luego de la masacre, Alemania expulsó inmediatamente al embajador de Siria, sosteniendo que el gobierno de Assad era el responsable de la violencia.

Mientras tanto, al menos tres periódicos de Alemania – el Die Welt, el FAZ, y el medio masivo Bild – han publicado reportes que atribuyen la responsabilidad de la masacre a fuerzas rebeldes anti-gobierno, o tratando esto como el escenario más posible.

Escribiendo para Bild, el antiguo corresponsal alemán de guerra, Jurgen Todenhofer, acusó a los rebeldes de “asesinar deliberadamente a civiles y presentarlos luego como víctimas del gobierno”. El periodista dijo que esta “estrategia de marketing” se encontraba “entre las cosas más desagradables que he experimentado en un conflicto armado”. Todenhofer estuvo recientemente en Damasco, donde entrevistó al presidente sirio Bashar al-Assad para el canal público alemán ARD.

A su vez, escribiendo para el Die Welt, Alfred Hackensberg indicó que Taldo, el sub-distrito de Houla donde la masacre ocurrió, se encontraba bajo el control de los rebeldes desde diciembre de 2011, haciendo improbable que “cientos de soldados y partidarios de Assad” pudieran haber entrado a la aldea para cometer la masacre (una versión resumida del reporte de Hackenberger también apareció en el Die Berliner Morgenpost). Hackensberger visitó personalmente Houla para conducir las investigaciones de su reporte.

También entrevistó a un testigo ocular, identificado simplemente con el pseudónimo de “Jibril”, en el Monasterio de San Juan en Qara, Siria. En contraste a un reporte anterior del FAZ, que sostuvo que las víctimas eran mayormente chiitas y alauíes, Jibril contó a Hackensberger que todas las víctimas fueron suníes, “como todos lo son aquí”. Según su relato, éstos habrían sido asesinados por negarse a apoyar la rebelión. Jibril agregó que “muchas personas en Houla saben lo que realmente ocurrió”, pero que no hablarán por miedo a poner sus vidas en riesgo. “Quien sea que diga algo”, explicó”, “sólo puede repetir la versión de los rebeldes. Cualquier otra cosa es una muerte segura”.

Mientras viajaba a la región de Homs, Hackensberger escuchó versiones similares sobre la conducta de los rebeldes. Un ex residente de la ciudad de Qusayr le dijo que no sólo cristianos como él fueron expulsados del pueblo, sino que cualquiera que se rehusara a enrolar a sus niños en el Ejército Libre Sirio, terminaba fatalmente con un disparo. La fuente de Hackensberger apuntó a islámicos radicales como responsables de las atrocidades. “Los he visto con mis propios ojos”, dijo”, “paquistaníes, libios, tunecinos y también libaneses. Ellos llaman a Osama Bin Laden su sheikh.”

Un residente suní en Homs contó a Hackensberger que presenció cómo un grupo armado detuvo a un bus. “Los pasajeros fueron divididos en dos grupos: por un lado, suníes; por el otro, alauíes”, dijo. Según la fuente del periodista, los insurgentes luego procedieron a decapitar a nueve pasajeros alauíes.

Que el gobierno alemán cite “intereses nacionales” para negarse a revelar la información que posee sobre las circunstancias de la masacre de Houla, es particularmente importante, a la luz del apoyo que Alemania ha dado a la rebelión y a su brazo político, el Consejo Nacional Sirio (SNC).

Mientras Francia, el Reino Unido y Estados Unidos han figurado como los poderes occidentales que apoyan a la rebelión másvisibles, Alemania ha estado silenciosamente jugando un rol mayor detrás de la escena. Según un nuevo reporte del FAZ, el ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania está trabajando con representantes de la oposición siria para desarrollar “planes concretos” de “transición política” en Siria tras la caída de Assad.