En Chile:

Infowars: Trabajadores chilenos reaccionan a décadas de globalización

Según Euronews, las revueltas que están tomando lugar ahora en Chile se encuentran relacionadas a la demanda de una “educación gratis”. La educación, sin embargo, es sólo una entre un número de demandas hechas por los trabajadores mientras participan en un paro nacional de 48 horas. Los sindicatos chilenos exigen que una reforma tributaria sea impuesta sobre las corporaciones transnacionales, los consorcios internacionales, y la élite rica para solucionar los problemas sociales causados por décadas de globalización. También quieren cambiar el sistema de seguridad social del país que ha dejado a millones de personas de la tercera edad y pensionados empobrecidos. Para más información leer Seis razones por el paro nacional en Chile (inglés).

Luego del golpe orquestado por la CIA en Chile, que derrocó a un presidente democráticamente elegido e instaló al dictador militar, el general Augusto Pinochet, las prescripciones económicas de “libre mercado”, formuladas por los “Chicago Boys” neoliberales al estilo de Milton Friedman, fueron impuestas en el país. “El Comité Selecto del Senado de EE.UU. sobre Inteligencia ha desclasificado que colaboradores de la CIA ayudaron a planear las políticas económicas que la junta de Chile activó inmediatamente después de llegar al poder”, escribió el economista chileno Orlando Letelier en 1976, poco antes de ser asesinado por la policía secreta de Pinochet, la DINA (pagada por la CIA).

Como el periodista Greg Palast indicó en 2006, el que Pinochet haya sido acreditado con el “Milagro de Chile” fue “simplemente otro cuento de hadas”. En realidad, la agenda neoliberal de la CIA resultó en un amplio desempleo y un aumento de la pobreza. Pinochet y la CIA “abolieron el sueldo mínimo, dejaron fuera de la ley los derechos de negociación sindical, privatizaron el sistema de pensiones, abolieron todos los impuestos a los ricos y utilidades de las empresas, recortaron el empleo público, privatizaron 212 industrias estatales y 66 bancos, y generaron un superávit fiscal”, escribe Palast.

El llamado “Milagro de Chile” era en realidad un experimento neoliberal que se aplicaría en toda Sudamérica. “En 1998, la Pandilla de los Cuatro de las finanzas internacionales – el Banco Mundial,el FMI, el Banco del Desarrollo Interamericano y el Banco de Pagos Internacionales – ofreció una línea de crédito de $41.5 mil millones a Brasil. Pero antes de que las agencias entregaran un salvavidas a la nación en crisis, exigieron que Brasil se comprometiera a tragarse la medicina económica que casi mató a Chile. Ya saben la lista: privatizaciones, mercados laborales flexibles (es decir, la demolición de sindicatos) y reducción del déficit mediante recortes en servicios públicos y seguridad social”, escribe Palast.

Las marchas y revueltas que están aconteciendo en Santiago, y en todas partes de Chile, son una respuesta a la agenda neoliberal impuesta sobre el país sin importar la voluntad del pueblo.

“Los temas son demasiado importantes para los votantes chilenos como para que decidan por sí mismos”, dijo Henry Kissinger después del golpe de la CIA. “No veo por qué necesitamos esperar y ver que un país se convierta en comunista debido a la irresponsabilidad de su gente”.