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Rockefeller y el ascenso del neoliberalismo

A principios de 1970, el gobierno de Chile estuvo encabezado por un político de izquierda de tendencia socialista llamado Salvador Allende, quien estaba considerando la posibilidad de emprender un programa de nacionalización de industrias, lo que afectaría significativamente a los intereses de las empresas estadounidenses en el país. David Rockefeller expresó su opinión sobre el asunto en su libro, Memorias (Memoirs), cuando dijo que las medidas adoptadas por el nuevo gobierno de Chile «restringían severamente las operaciones de las empresas extranjeras», y continuó diciendo: «Estaba tan preocupado por la situación que me reuní con el Secretario de Estado William P. Rogers y Asesor de Seguridad Nacional, Henry Kissinger».

Como analiza el autor Peter Dale Scott en su libro, The Road to 9/11, David Rockefeller desempeñó un papel fundamental en los acontecimientos ocurridos en Chile. Después de un fallido intento de tratar de resolver la “situación» mediante el envío del hermano de David, Nelson Rockefeller, el Gobernador de Nueva York, hasta América Latina, David Rockefeller lo intentó con una operación mas amplia. David Rockefeller cuenta la historia de cómo su amigo Agustín (Doonie) Edwards, el editor de El Mercurio, había advertido a David que si Allende ganaba las elecciones, que Chile «se convertiría en otra Cuba, un satélite de la Unión Soviética». Entonces David puso a Doonie «en contacto con Henry Kissinger.»

En el mismo mes que Kissinger se reunió con Edwards, el Consejo de Seguridad Nacional (del que Kissinger detentaba el puesto superior) autorizó “operaciones desestabilizadoras» de la CIA para impedir la elección de Allende. David Rockefeller conocía a Doonie Edwards desde el Grupo Empresarial para América Latina (BGLA), que fue fundado por Rockefeller en 1963, y que mas tarde sería denominado Council of the Americas. Rockefeller financió inicialmente, en cooperación con el gobierno de los Estados Unidos, “cobertura para operaciones encubiertas de la [CIA] en América Latina.» El Secretario de Estado Adjunto de Estados Unidos para Asuntos de América Latina era en ese momento Charles Meyer, que anteriormente estaba en el BGLA de Rockefeller, señaló que fue elegido para su posición en el Departamento de Estado «por David Rockefeller». Cuando Allende fue elegido el 4 de septiembre de 1970, Doonie Edwards dejó Chile y se fue a Estados Unidos, donde Rockefeller le ayudó a «establecerse» y el CEO de PepsiCo; Donald Kendall, le dio trabajo como Vicepresidente. Diez días más tarde, Donald Kendall se reunió con Richard Nixon, y al día siguiente, Nixon, Kissinger, Kendall y Edwards habían desayunado juntos. Más tarde, Kissinger organizó una reunión entre Edwards y el director de la CIA, Richard Helms. Helms se reunió con Edwards y Kendall, quien pidió la intervención de la CIA. Más tarde, Nixon y Kissinger ordenaron a Helms «movilizarse en contra de Allende.»

Sin embargo, antes de que Edwards se reuniera con el director de la CIA, Henry Kissinger se había reunido en privado con «David Rockefeller, presidente del Chase Manhattan Bank, el cual tenía intereses en Chile, incluso más amplios que Pepsi-Cola». Rockefeller incluso permitió a la CIA utilizar su banco para «operaciones chilenas anti-Allende.» Después que Allende llegara al poder, “los bancos comerciales, incluido el Chase Manhattan, Chemical, First National City, Hannover Manufactures, y Morgan Guaranty, cancelaron sus créditos para Chile,» y el «Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, la Agencia para el Desarrollo Internacional, y el Banco Export-Import cortaron sus programas en Chile o cancelaron sus créditos». Sin embargo,»la ayuda militar a Chile, que siempre ha sido sustancial, se duplicó en el periodo 1970-1974 en comparación con los cuatro años anteriores.»

El 11 de septiembre de 1973, el General Augusto Pinochet orquestó un golpe de Estado, con ayuda y participación de la CIA, contra el gobierno de Allende en Chile, derrocándolo e instalando a Pinochet como dictador. Al día siguiente, un plan económico para el país llegó a los escritorios de la «Mesa General de las Fuerzas Armadas que realizan las tareas de gobierno». El plan implica «privatización, desregulación y recortes al gasto social», escrito por «economistas formados en los Estados Unidos». Se trataba de los conceptos esenciales en el pensamiento neoliberal, que, gracias a la crisis del petróleo de la década de 1970, serían impuestos a los países en desarrollo a través del Banco Mundial y el FMI.

En esencia, Chile fue el Plato de Petri del experimento neoliberal. Desde entonces se expandió drásticamente y terminó por convertirse en la esencia misma del orden económico internacional.

Extracto de:
Controlando la Economía Global: Bilderberg, la Comisión Trilateral y la Reserva Federal

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Posted by Felices y Forrados on Monday, June 15, 2020

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