En Chile:

Huracán: Inéditos allanamientos a fiscal Moya abren nuevos interrogatorios a entorno de Villalobos

De acusador a imputado. La situación procesal del fiscal jefe de Rancagua, Sergio Moya, quien presentara un cúmulo de denuncias en contra de su superior, Emiliano Arias, por presuntos delitos de tráfico de influencias y violación de secreto, cambió literalmente de la noche a la mañana luego que este último entregara evidencias que llevan a escalar responsabilidades en la investigación por la denominada Operación Huracán más allá del personal de inteligencia que está acusado de implantar mensajes en teléfonos de comuneros.

En una extensa declaración al fiscal Eugenio Campos -designado para indagar los dichos de Moya, quien alegó un supuesto actuar obstruccionista de Arias en las causas por eventual corrupción de ministros de la Corte de Apelaciones, fraude en el Teatro Regional de Rancagua y “trato privilegiado” al sobrino del ministro del Interior, Herman Chadwick, durante el caso Caval-, Arias dio a conocer un sospechoso correo electrónico enviado por su subalterno al ex mayor de Carabineros Patricio Marín Lazo.

El mensaje es de diciembre del año 2017 y probaría que Moya avaló los procedimientos irregulares de Huracán, recomendando al entonces funcionario de la Unidad de Inteligencia Operativa Especializada (UIOE) de Temuco impedir que los aparatos de comunicación de mapuches fueran periciados por la PDI, la cual daría cuenta de la imposibilidad de intervenir conversaciones de WhatsApp.

En el correo, Moya también sugeriría a Marín que se estructure un relato en base a información que luego perdió sustento, como los presuntos vínculos de “MP” -a todas luces refiriéndose a la asistente del fiscal Luis Arroyo, Mónica Palma, acusada en un primero momento de filtraciones-, con Fidel Tranamil y otros supuestos partícipes de los chats que, según se demostró posteriormente, eran falsos.

“Los soportes informáticos de los chat, tienen que ser entregados con cadena de custodia. Quien lo firme seguramente declarará en las investigaciones. Lo más probable es que lo pericien, por lo que hay que sugerir que se pericien por labocar para no rebelar (sic) la técnica investigativa, pues si se revisan por PDI se entregará a cibercrimen, los que informarán que no es posible pinchar watssap, y así se termina la investigación”, afirma el decidor punto final del registro aportado por el fiscal Arias.

Si bien ya existían diligencias para establecer la participación de Moya en reuniones privadas que se llevaron a cabo tras destaparse el escándalo -una de ellas previo al discurso brindado por el ex general de Inteligencia, Gonzalo Blu, en que atacó a la Fiscalía por “amparar” la violencia en La Araucanía-, tanto con el mayor Marín como con el director de Carabineros de la época, Bruno Villalobos, el nuevo antecedente complica aun más al persecutor.

De hecho, en la última audiencia de reformalización del caso Huracán, el Ministerio Público imputó delitos por una arista que precisamente lleva a cuestionar el trabajo de Moya en la Región de O’Higgins: la denominada Operación Andes, por la cual se buscó perseguir un contrabando de armas entre Chile y Argentina que no era tal, recurriendo a las mismas herramientas creadas por Álex Smith, quien hoy está en prisión preventiva.

Según el diario La Tercera, el fiscal Carlos Palma -que indaga Huracán- citó nuevamente al ex general Blu y al ex mayor Patricio Marín, respecto a las nuevas hebras de la investigación. La defensa de Marín, agrega, presentaría el lunes próximo “antecedentes relevantes” que reafirman la participación que habría tenido Moya en el origen del Informe 130 que motivó las detenciones del líder de la CAM, Héctor Llaitul, entre otros dirigentes.

En la carpeta de investigación ya asoman coordinaciones directas entre Moya y el ex general director Bruno Villalobos, como se refleja a partir de la información que pudo ser levantada del teléfono del ex mayor Marín, con quien Villalobos tenía comunicación fluida saltándose toda la línea de mando.

Según fuentes del área policial, la cercanía entre los tres funcionarios se remonta a los tiempos en que Moya oficiaba como persecutor en causas de violencia rural de La Araucanía que también contaron con el “apoyo” de carabineros de inteligencia.

“Están amarrados hace rato, y además el fiscal (Moya) con (el ex director) Bernales”, indicó un ex oficial a Verdad Ahora.